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Los viejos regresan con nueva música 4



1.
El grupo de rock Boston consiguió hacerse de un gran renombre en la escena del hard rock con una corta discografía (6 discos en estudio sin ninguno grabado en vivo), tomando en cuenta sus casi cuatro décadas de vida desde su fundación… su historia se puede revisar desde dos grandes vertientes: ya sea por sus altibajos musicales o por las noticias sensacionalistas que siempre han rodeado a la banda…

Quizá el suceso más dramático fue el suicidio de su cantante y uno de los miembros fundadores Brad Delp, sin embargo, tampoco se puede dejar de lado que en realidad Boston (salvo los dos primeros discos, el homónimo “Boston” y el siguiente “Dont look back, publicados en los años 70s y queron los que le permitieron grabar su nombre en la historia de la música), es a partir de su tercer disco el proyecto personal del multi-instrumentista Tom Scholz …

Para aquellos desencantados de la actual producción musical a todos los niveles, la publicación del nuevo álbum de una banda que en su momento alcanzó status de legenda, supondría una bocanada de música fresca en medio de basura como Beyonce, Lady Gaga y Justin Bieber, sin embargo, el más reciente disco de Boston, titulado "Life, Live and Hope" resulta no sólo aburrido, sino incluso decepcionante…

De entrada la calidad del sonido de los 11 temas que lo componen, editados a través de la reputada discográfica Frontiers Records, deja mucho que desear… y si a esto se agrega el insulso trabajo del cuadernillo, resulta incomprensible haberlo publicado tratándose de la obsesión perfeccionista que siempre ha caracterizado a Tom Scholz…

Pero a esta deplorable situación se debe agregar la falta de coherencia entre los temas, lo que lleva al escucha a preguntarse cuál fue el verdadero motivo que llevó al guitarrista a publicar un disco que parece parchado por todos lados (a manera de rompecabezas musical), en el que las canciones suenan aburridas, fastidia la excesiva producción y la mayoría de los temas no sólo nunca terminan de cuajar, sino que suenan a lo que siempre ha sonado Boston desde hace décadas: la estructura facilona que si bien durante años les resulto exitosa, en la actualidad apesta a cansancio…

 



Las novedades que pretende presentar el disco en realidad son manifestaciones de sus propias debilidades como el uso de la voz de Brad Delp en algunos temas, alternándose con Tommy De Carlo (oficialmente el nuevo cantante de Boston) y la participación de “invitados” como la ex bajista de la banda Kimberley Dhame, una perfecta desconocida llamada Jude Nejmanowski y algo que pretende ser un hecho extraordinario: el propio Tom Scholz cantando completo el tema "Love Got Away"…

Por si fuera poco el propio Scholz insiste en sus poses mesiánicas al interpretar en varios temas todos los instrumentos (actitud que el propio Lenny kravitz se encargó de demostrar dejó de ser funcional el siglo pasado), lo cual deja claro que en realidad el disco "Life, Live and Hope" ya no es producto de la interacción de una banda, sino un proyecto saturado de ego…

Temas destacables?... en realidad pocos: "Someday", el casi-rockero "Life, Live and Hope" y el instrumental "Last Day Of School"… lo demás: una sobredosis de predecibles baladas edulcoradas…

Pero no se mal interprete, este nuevo álbum de Boston no es terrible ni desechable (no podría serlo tomando en cuenta que Tom tiene ya las suficientes tablas musicales como para entregarnos algún sólo de guitarra o de teclado con gran calidad)… pero un disco no puede estar hecho de chispazos, de aquí que "Life, Live and Hope" resulte tedioso, carente de frescura, provocador de incontenibles bostezos, irregular, falto de fuerza y en ocasiones excesivamente meloso…

Uno se pregunta si era necesario que el fallecido Brad Delp tuviera un epitafio musical como este… o quizá algo peor: después de escuchar "Life, Live and Hope", cualquier persona se gana el derecho de preguntarle a Tom Scholz si Boston merecía publicar un disco como este… quizá hubiera sido más decoroso que apareciera como su disco solista y no bajo el emblema de una banda que ya vio pasar sus mejores épocas desde hace muchos años…

2.
Sobrevivientes a dos desintegraciones, la historia del grupo Player es de alguna manera contemporánea a la de Boston, con la diferencia de que la banda californiana se inclinó más hacia el rock suave con pequeños atisbos progresivos, pese a contar con el formato de una rock band en el que sus integrantes dejaban salir de vez en cuando muestras de virtuosismo al momento de ejecutar sus instrumentos…

Si bien el grupo pasó a la inmortalidad por tener un sencillo en el número uno de las listas del cuestionado Billboard Hot 100 yanki, el afamado “Baby come back” (también seguido en popularidad, aunque en menor medida, por el hit “It's For You”), Player se mantuvo más o menos activo como el máximo representante del llamado “sonido westcoast“ dando conciertos en forma permanente, hasta que 17 años después de su última grabación en estudio, los fundadores Peter Beckett y Ronn Moss regresan con un nuevo disco titulado “Too Many Reasons”, también a través de discográfica Frontiers Records…

Precedido de un EP publicado en el año 2012, el disco contiene 13 temas con calidad en términos de audio, composición e interpretación musical, en el cual Beckett y Moss presentan una nueva alineación de la banda y sin necesidad de echar mano de los numerosos músicos de sesión que suelen acompañar a este tipo de regresos…

El álbum incluye canciones guitarreras así como temas melódicos y alguno que otro soft, que fue el estilo que los caracterizó desde mediados de los años 70s, sin embargo, su sonido suena revitalizado y factible de ser programado en las exigentes estaciones de la radio orientadas hacia adultos (los famosos AOR)…

Así, tenemos temas con aires hard-pop como “Man on fire”, “Life In Color” y “Walk That Walk” (que viene como bonus track en la edición japonesa)… composiciones más relajadas como “Precious” y “My addiction”… las infaltables baladas que tantos millones de dólares les dieron, como el preciosista “The Sins Of Yesterday” o el melancólico “The Words You Say”… sin embargo, el disco también tiene canciones flojas como “Kites" (que raya en lo aburrido) y "Part Of Me" que se queda en mero intento lamento romántico…

 



Vale la pena mencionar que Player incurre en un exceso al grabar nuevamente una versión del su clásico “Baby come back”, el cual a manera de vulgar cover y pese a parecer un cínico guiño que los tiene esclavizados al pasado, no aporta ninguna novedad al tema original, por lo que bien podrían haberlo dejado de lado…

En este sentido es de destacar la alternancia en la voz principal entre un tema y otro por parte de Peter Beckett y Ronn Moss, lo que permite mantener mesura a lo largo de todo el disco y a su vez dar claras señales de que estamos ante un grupo que sabe sacar provecho de los ya casi 40 años de experiencia que están por cumplir en la escena musical…

Guitarras eléctricas precisas, sonidos acústicos en ocasiones demasiado exquisitos, discretos solos de sintetizadores y teclados, delicados coros y alguno que otro sutil coqueteo con la música electrónica hacen de este disco una placa musicalmente correcta y con un sonido vigente que seguramente permitirá a Player mantenerse en activo durante un par de años promocionado su nueva grabación…

Como todo disco, éste contiene también partes débiles… la primera de ellas es la portada: podrían haber escogido una imagen de Peter Beckett y Ronn Moss menos llena de maquillaje, silicón y botox… otro aspecto negativo son las letras que en ocasiones exceden la cursilería (sin embargo, debo reconocer que no se le puede pedir más a un grupo que siempre se caracterizó por hacer música “pop”)… pero quizá la más criticable es el abuso que se hace en varias canciones de las llamadas baterías programadas y percusiones electrónicas, sin embargo, para aquellos poco exigentes quizá esto no sea importante…

Seguramente el disco “Too Many Reasons” de Player no generará ningún éxito masivo como les sucedió en antaño… ciertamente no alcanzará ventas millonarias… tampoco se convertirá en un clásico que sirva de referencia para los antropólogos de la música dentro de los siglos venideros (de hecho ninguna de las anteriores tres posibilidades existe ya en el actual panorama de las compañías discográficas)… sin embargo, tiene una virtud: es un álbum que puede escucharse de principio a fin sin aburrir ni causar desilusión…

Nick Hornby y sus amables reflexiones



Ser lector constante de la multifacética obra literaria de un escritor como Nick Hornby siempre provoca un dilema: o se continúa con la apasionada lectura del libro que se tenga entre las manos, o se deja de lado para ir a la fonoteca personal a buscar el cd que en ese momento está sirviendo de música de fondo para acentuar la esencia de alguna de los dilemas que están viviendo sus personajes…

Y es que este escritor británico nacido un mes de abril de 1957 en Redhill, no puede negar que la vida de cualquier persona siempre estará acompañada  de un “soundtrack” para acompañar tanto los momentos buenos como los malos que su propio destino le depara a cada paso en la vida, y que el propio Hornby se encarga de recordarnos que existe a lo largo de su ya extensa obra…

Formado simultáneamente entre la docencia y el periodismo, Nick Hornby pudo (y supo) aprovechar las comodidades que otorgan el haber nacido en una familia de clase media, dedicándose a satisfacer el gusto por la lectura y la creación literaria, misma que siempre cultivó aún a costa del impactante divorcio de sus padres cuando tenía 11 años… y a su vez enriqueció por una apasionada afición al futbol…

De acuerdo a sus biógrafos este escritor estudió literatura inglesa en la Universidad de Cambridge, trabajó como profesor de inglés y comenzó a escribir artículos y críticas musicales para diversos periódicos y revistas, hasta que a la edad de 35 años publicó su primera cuasi-reflexiva-novela: “Fiebre en las gradas”…

Desde entonces a mantenido una producción literaria entre novelas, cuentos y ensayos cuya diversidad (incluye su pasión futbolera) le ha llevado a ganar diversos premios que van desde el “William Hill Sports Book of the Year” en 1993, el  “E. M. Forster Award” en 1999, el “WH Smith Literary Award” en 2002 y el “ALA Best Books for Young Adults “en 2008… hasta el “British Sports Book Awards, Outstanding Contribution to Sports Writing” en el 2012 e incluso una nominación al Oscar como guionista por la película “An Education”…

¿Pero qué tiene de especial la literatura de Nick Hornby, que le ha hecho ser un escritor de importante éxito en Europa y América?... el saber crear una literatura amable, cargada de humanismo y buenas intenciones, que en el actual estado demencial en el que vive el mundo moderno (incluyendo la tan de moda creación literaria que explora tramas retorcidamente perversos), se convierte en un oasis para el alma, pese a que sus personajes en el fondo sean igual que nuestros vecinos o hasta nosotros mismos: unos cabrones y miserables mezquinos esclavos de nuestras decisiones… pero además cuenta con un impresionante plus describir la importancia de la música en la vida cotidiana de las personas…

Más tampoco debemos confundir a Nick Hornby como un escritor ligero, ingenuo o cursi… no, en realidad este inspirado creador nos demuestra en cada libro que si bien es esa mezquindad y egoísmo humano lo que tiene desde hace muchas décadas a la humanidad al borde del colapso, son las (cálidas) relaciones cotidianas las que finalmente desarman toda maldad que desde siempre anida en la destructiva naturaleza humana, característica narrativa que llevaría a tratar de ubicarlo en el indefinible género de la literatura universal debido a su profundo humor, su perspicacia y una ironía por demás aguda pero dulcemente disfrazada…


Sin embargo, es el mismo escritor quien se encarga de cerrar cualquier intento de encasillamiento sobre su estilo cuando afirma:

“¡No me preocupa realmente nada! Escribo los libros que quiero escribir, y los lectores responden o no. Sí que me importa asegurarme de que puedo seguir intentando explotar todo el potencial que tengo”.

Hornby destaca por otra virtud aparte de la literatura: sus libros ya forman parte de la cultura popular, y si bien esto se ha repetido hasta la náusea, no por ello podemos dejar de anotar que al hablar de sus libros se debe incluir al cine, pues varias de sus novelas han sido llevadas a la pantalla grande, y su eclético gusto musical, lo que en su conjunto podría definir a Nick como el reinventor de la cultura “pop”, pues sus tramas siempre incluyen la cultura popular (incluyendo en esta la vida común y corriente), como un nutriente que fortalece la bromista melancolía de cualquiera de sus personajes…

Eso sí, hay que aclarar que los gustos de Nick Hornby son refinados, y al menos en Inglaterra debe reconocerse que la cultura popular no es sinónimo de basura y estupidización… en realidad esta es el “si no” de una identidad nacional, de una ideología que ya lleva siglos reinventándose, lo cual se puede identificar en los temas tan universales que toca en sus obras, como la siguiente afirmación, por ejemplo, sobre el autismo (algo tan constante en toda la sociedad) de uno de sus personajes:

“Hay mucho debate al respecto entre los padres con hijos discapacitados. Un invento que cure a la gente quizá no sea la respuesta. Tal vez no deberíamos pensar en ello. Mi hijo Danny es muy diferente a otros chavales, pero también es muy feliz. ¿Será el mismo Danny si se cura de repente? Nunca tendremos una cura para todos y siempre habrá niños diferentes. Debemos aprender a valorar y aceptar a estos niños tal y como son”.

Llama siempre la atención que la obra literaria de este escritor inglés logre reflejar o retratar fielmente el estado evolutivo (sic) que está viviendo la sociedad en un determinado punto… por ejemplo, en su última novela “Juliet, desnuda” (2009) la verosímil descripción que hace a través de Wikipedia* de la personalidad de Tucker Crowe, músico cuasi auto-exiliado y uno de los tres protagonistas del libro pero verdadero motor de reflexión existencial de todos los personajes y de miles de desconocidos más, ha provocado en más de un confeso lector o crítico literario el deseo de que dicho rockero y su música existieran en la vida real…

 
Para que no quede dudas sobre la aguda visión que tiene de su entorno y del momento en el que vive, contexto ágilmente combinado con sus gustos personales, llama la atención la afirmación del propio autor cuando señala que “Juliet, desnuda” tenía la idea inicial de retratar a un escritor pero en vista de que éstos “son muy aburridos" (él mismo lo afirmó), decidió pasar del personaje devoto de la música de “Alta Fidelidad” (publicada en 1995 y quizá su libro más famoso), a uno más cercano a la realidad que supiera lo que es realmente colgarse una guitarra en el hombro y cantar frente a un micrófono…

Lo mismo sucede con su novela “Todo por una chica” publicada dos años antes (2007): el hip-hop y la cultura del skate-board (minimizada vulgarmente a la patineta) llevan un papel importante en la toma de conciencia de una identidad como la de los adolescentes, como comenzó a suceder hace algunos años por todo el mundo con el resurgimiento de ese considerado “deporte”…

Pero si hay un personaje constante en toda la obra de Hornby, como ya se mencionó, ese es la música… aunque declarado admirador de los ritmos británicos y norteamericanos por la ventaja del idioma, nunca deja de acotar que todo en la vida tiene un sentido, y para ello se refiere a la música misma como algo que:

“… me viene muy bien para hablar de la creatividad artística.”

Y es por ello que siempre el rock, en sus diferentes modalidades como el soul, hace acto de presencia tal como sucede con la novela “Alta fidelidad”, en el que ese género es el “leitmotiv” de su personaje central, Rob Fleming, de tal manera que éste mal-sobrevive (sic) como dueño de una tienda de discos descontinuados en Londres… subsiste, sí, pero feliz por hacer lo que le gusta… por ello en este sentido no duda al hablar de este género:

“Hablo de la energía, de un inexplicable optimismo, del esporádico sentimiento que nos vuelve invencibles, de la esperanza que se aferra a nosotros como el olor del cloro. De joven, el rock articulaba estos sentimientos. Ahora, más mayor, los estimula. En cualquier caso, el rock era y sigue siendo necesario porque: ¿quién no necesita optimismo y sentirse invencible, aunque sólo sea de vez en cuando?".

Y va más allá, al explicar su irónico punto de vista de por qué hay ciertos adultos que se aferran al mantener este género musical como parte de su vida:

“… y sobre todo, la obsesión de muchos señores por el rock'n roll, un cordón umbilical que los mantiene conectados a la juventud perdida”


Si bien es cierto que sus pasiones podrían encontrarse en todo lo que quepa entre la fronteras de la música (en un extremo) y el futbol (en el lado contrario), se ha dado lujos como el de publicar el libro “31 canciones" en 2003, en el que habla de aquellos temas musicales que “le hacen mover y le conmueven”, y lo hace con tal efectividad que por ello no es de extrañar que en su momento haya entrevistado a músicos difíciles como Bruce Springsteen sin mayor complicación… más llegado a un punto Hornby no es un idealista, no destila egolatría ni mucho menos pretende asumirse como perfeccionista ni visionario y para demostrarlo se define como un individuo con defectos:

“Mi temperamento es depresivo desde hace tiempo y los factores externos, aunque facilitan la vida, no alteran el carácter. Depresión es quizá una palabra fuerte. Soy pesimista y melancólico”.

Sin embargo, él mismo tiene una (la) respuesta a tan común enfermedad de este mundo globalizado, cuando se sincera:

"Siempre sospecho de las teorías que atribuyen a un libro cambios en la gente"… "Tengo el lado depresivo y el deseo de hacer bromas sobre la depresión".

Y es esta característica la que ha ido desarrollando cada vez con más maestría conforme han pasado los años posteriores a la publicación de “Fiebre en las gradas” en 1992, como sucede con las novelas “Un gran chico” en 1998, “Cómo ser buenos” en 2001, “En picado” de 2005, aparte de las ya señaladas: “Alta fidelidad”, “Todo por una chica” y “Juliet, desnuda”…

No se mal entienda, no es un autor de culto ni para iniciados… pero tampoco escribe novelas humorísticas ni mucho menos cómicas, no forma parte de esa generación de autores que producen textos de autoayuda a mansalva, tampoco es un improvisador de historias forzadas ni un bufón, mucho menos es simplista ni pretender definir a la humanidad en tres tipos de clases… eso sí: pesimistas empedernidos o maniaco depresivos, olvídense de encontrar entre líneas un pretexto para buscar una salida fácil…

 
Por el contrario: Nick Hornby es un excelente autor constantemente autobiográfico (él mismo lo reconoce) que nutre sus textos de todo lo que le (nos) rodea**, con argumentos bastante disfrutables, rayando en la ya definida amabilidad, aún y cuando el destino que tienen ciertos personajes en sus libros no sea el típico “final feliz”… por si fuera poco también es un excelente narrador que sabe economizar las palabras, que evita la verborrea pero sabe cuando pasar de la discreta sonrisa a la sonora carcajada en el lector, que conoce la verdadera esencia de las relaciones humanas, que no deja sub-tramas sin atar pero a su vez sabe arreglar cualquier universo por muy roto que esté, y lo mejor: su indiscutible creatividad para tratar el alma de los leyentes y de los propios personajes con gran fino realismo, le han permitido convertirse en una referencia obligada dentro del panorama de la literatura contemporánea…

Y quizá su principal virtud sea recordarnos que en nuestra cotidianeidad las decisiones están basadas, aunque no nos demos cuenta, en la búsqueda de la felicidad y que las consecuencias de tomarlas, debido a nuestro egoísmo resultante de una efímera auto-satisfacción, siempre terminan diluyéndose en la ambición desmesurada que nunca nos permite estar conformes por haber obtenido lo que buscamos… y es entonces cuando iniciamos una nueva búsqueda…  

Cualquiera de sus libros, públicados en su mayoría por Editorial Anagrama, es altamente recomendable...

* Wikipedia es considerada en la actualidad una fuente de información más o menos objetiva para mucha gente, aunque también cuenta con sus detractores que no se cansan de lanzarle acusaciones que van desde ser “imprecisa”, “informal” y “carente de seriedad”… hasta calificativos como “pro-semita” e incluso “censuradora”...

** No es necesario vivir en Inglaterra, lugar de origen de este escritor, para saber que la mezquindad y la hijoputez anida, crece y se reprododuce en todo el mundo y en cualquier rincón del alma del ser humano