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Comprar un libro en México ya es un lujo



1.
Hace algunos días acudimos a la sucursal Miguen Ángel de Quevedo de las librerías “El Sótano”, encontrándome con la sorpresa de que los libros se han convertido en un objeto pomposo al que ya es cuasi imposible acceder…

La cadena de librerías “El Sótano” (fundada en el año 1967), es un lugar barato si se le compara con los precios que en ocasiones ofrece su competencia: las librerías “Gandhi” (ambas situadas a escasos metros de distancia)… si hablamos en términos de comodidad, ambiente, espacio, los mencionados precios y la distribución de los libros, me inclino más por pasarme las horas en “El Sótano” mientras decido mis compras…

El asunto es que en mi última visita a este lugar descubrí que los libros en mexiquito alcanzaron importes “estratosféricos”, los cuales en menos de un año se han duplicado (en algunos casos hasta triplicado), convirtiéndolo de un día para otro en un producto casi inaccesible…

¿Pero qué hay detrás de la saña con la que se ha transformado al libro en un “bien suntuoso”?... cifras vergonzosas cuyas consecuencias al gobierno mexicanito, en materia de cultura, le son indiferentes…

2.
Comencemos con el análisis de esta situación...

En materia de sueldos el actual gobierno acordó otorgar un aumento general a los salarios mínimos a partir del 1 de enero de 2014, los cuales estableció en el siguiente rango: el más bajo $63.77 pesos diarios y el más alto $67.29… esto equivale a $2,018 pesos al mes, unos 168 dólares (el presidente enrique peña nieto gana en los mismos 30 días la agraviante cantidad $319,628 pesos)…

El precio de la llamada Canasta Básica Alimentaria (definida como el conjunto de bienes y servicios indispensables para que una familia pueda satisfacer sus necesidades básicas de consumo a partir de su ingreso y contempla alrededor de 80 artículos, entre los cuales encontramos productos para la despensa y algunos servicios), es de $1,737.13 pesos al mes (obviamente esto no incluye el pago de renta ni de servicios médicos, consulta y medicinas), ni colegiaturas (tampoco libros, cuadernos, plumas, lápices, gomas ni demás material escolar y mucho menos uniformes), no contempla el pago a créditos (tarjetas bancarias, hipoteca o autofinanciamiento), ni mucho menos asistencia a espectáculos o centros esparcimiento…

A esto se debe agregar la ridícula cifra “oficial” de que los mexicanos invierten en el llamado “gasto en cultura” el equivalente al 3.8% de su ingreso total mensual, esto es, $3.8 pesos por cada $100 que gana… en números reales tenemos que para toda una familia el jefe de la casa (si pensamos que mantiene a una esposa y dos hijos), destina de su salario mínimo mensual $76.71 pesos en adquirir conocimiento…
 
Sin embargo, este número es engañoso si se compara con los datos proporcionados por la última “Encuesta Nacional de Consumo Cultural” (ENCC), pues no se define lo que es un “producto cultural”, de aquí que se contemple libros, discos de audio y video, revistas, archivos en medio magnético y otros productos que en su conjunto el 47.1% se adquiriere en la vía pública…


Para el “consumo cultural” en materia de libros, la ENCC señala que un 59% de los lectores los compró nuevos, al 36% se los prestó un amigo o familiar, al 20% se los regalaron, otro 20% fueron facilitados por una biblioteca, el 7% se fotocopió y el 7% se obtuvieron gratuitamente de internet… 

Como mera referencia señalemos que del total de dinero gastado en cultura, el 17.6% se usó en comprar productos vía internet, el 6.7% en cursos y el 1.9% en espectáculos en la calle…

3.
Una vez delimitado el contexto de la economía, el ingreso y los consumos de cultura y libros, regresemos con la sorpresa que me encontré en la librería “El Sótano”…
 
Después de consultar la lista de los libros que pensaba adquirir (y una vez asustado por lo exagerado de sus precios), usé el “plan B”: decidí sustituir mis títulos originales por los siguientes textos (incluyo sus respectivos precios):

- Retrato en sangre, de John Katzenbach, $220
- Nubes de kétchup, de Annable Pitcher, $244
- Doctor sueño, de Stepehn King, $299
- Vientos de cuaresma, de Leonardo Padura, $155
- Con el diablo adentro, $159 y De pronto me encontré que yo era exorcista y sanador, $112, ambos de David Enciso
- Astrología y Tarot, de Beatriz Leveratto, $473 (éste último adquisición de mi esposa)

Me dolió no adquirir “El ángel caído” (su precio de $620 se me hizo insultante), la novela de William Hjortsberg que posteriormente el director Alan Parker supo llevar adecuadamente al cine bajo el nombre de “Corazón satánico”, misma que sirvió para consagrar la carrera cinematográfica del aún reconocible rostro de Mickey Rourke…
  
El total a pagar fue de $1,662 (el equivalente a unos 125 dólares)… pero quedémonos en “pesos” para llegar a esta escalofriante conclusión: para poder realizar esa compra una persona que gane el salario mínimo tendría que haber reducido a sus $2,018 mensuales estos $1,662, quedándose con sólo $356, que por la terrible inflación que este país padece no alcanzaría para mucho, pero que nos deja claro que el cliente tendría que quedarse en su casa y dejar de comer durante un mes para adquirirlos…

Cómo le hice para pagar los libros? me encerré en mi casa y dejé de comer durante un mes? seré que gano más del salario mínimo?... ninguna de las anteriores respuestas es la correcta, cuando se tiene el terrible vicio de leer se acude al plan “C” si se desea seguir haciéndolo: pagar con tarjeta de crédito…

4.
Ha llegado el momento de alarmarnos pues estos precios hacen imposible adquirir libros?

o…

Debemos estar de plácemes porque ahora sí tenemos una razón válida para argumentar por qué mexiquito un país de NO lectores, y con este pretexto, quitarnos esa imagen de pueblo de ignorantes que tanto nos restriegan en la cara las estadísticas internacionales?

No es tan sencillo…

5.
Los libros en mexiquito son más caros que en Estados Unidos, Chile, Inglaterra, Argentina o España, aparte de que los tirajes aquí son bastante pequeños: 2,500 ejemplares máximo… sí, pero en este país los precios de la luz residencial, por el uso de carreteras y autopistas, el servicio de internet, el azúcar, la gasolina y el gas, la telefonía celular, los servicios bancarios, la televisión por cable y el metro son los más caros del mundo… y sin embargo, la mayor parte de los mexicanitos pagan por ellos sin protestar mucho…

Y aquí llegamos a una contradicción: cómo es posible que con un sueldo tan miserable los mexicanitos hagan magia para poder consumir algunos productos y servicios que son considerados un lujo (cuya satisfacción obtenida no pasa de ser efímera), y no son capaces de invertir en un libro, cuyos beneficios son más duraderos?

Pese al exagerado precio de los libros estos resultan aún más baratos que comprar bebidas alcohólicas, adquirir la camisa de moda o conseguir el teléfono celular más moderno, por no mencionar los miles de pesos que cada mexicanito gasta en promedio al año en comida rápida ($3,604), refrescos de cola ($2,613) y alimentos en puestos callejeros ($2,008)…

Un ejemplo más concreto: según la Procuraduría Federal del Consumidor, durante el pasado Super Bowl XLVIII, realizado en el mes de enero de 2014, los mexicanitos gastaron estas cantidades: el precio promedio de un televisor LED para verlo fue de $4,998… el desembolso aproximado de botanas y comida chatarra fue de $108 por persona… el consumo de cervezas o alcohol ascendió a $250 por sujeto… si se compró la chamarra “oficial” de algún equipo se gastó $1,399… y si se asistió a un bar o cantina el gasto individual fue mínimo de $400…

Así las cosas, realmente podemos decir que los habitantes de este país no leen porque los libros están muy caros… o porque realmente no les interesa?

6.
Históricamente el mexicanito es un consumidor nato, ya que obtener y ostentar da cierto prestigio, que es el sinónimo (mal interpretado) de elitismo, prosperidad, posición social y riqueza… por ello es que para las ya muchas generaciones que han habitado este país no hay el mínimo interés por la política ni la justica: mientras puedan ser derrochadores compulsivos, tener diversión y gocen del estómago lleno, no les importa la democracia ni que sus respectivos gobernantes sean corruptos y los tengan hundidos en la ignorancia…

El que los libros sean caros y que en consecuencia en mexiquito las clases sociales con menos recursos no lean, no necesariamente es sinónimo de analfabetismo ni pobreza, en realidad está relacionado con la falta del hábito de la lectura pues está confirmado que las clases media y alta tampoco leen…

 
Se ha dicho y repetido que la falta de interés en la lectura también tiene un cómplice: la indiferencia desde hace décadas de sus gobernantes, pero a nadie parece importarle mucho esta verdad…
       
Un ejemplo de esto lo tenemos en mi opinión en los propios habitantes de este país: eligieron a su actual presidente, el cual destacó en su campaña presidencial por dar ejemplos de ser un tipo que no lee: su incapacidad de citar tres títulos de libros que hayan sido importantes en su vida, no lo hace menos patético que la gente que le entregó el poder para desgraciar la vida de más de 100 millones de personas…

7.
Podemos ya incluir, entonces, el novedoso pretexto de que la falta de lectores en este país es exclusivamente culpa de los precios altos?... acusamos nuestros gobernantes de inducirnos a la ignorancia?… hacemos también co-responsables al gobierno y a la sociedad de la falta de interés en la lectura?... por supuesto que sí, pero aparte de los tres cuestionamientos anteriores, se debe agregar a este gran problema otros actores que intervienen activamente, como la iniciativa privada, la iglesia y las trasnacionales: sólo así se puede aplicar la máxima de que “un gobierno corrupto y los círculos de poder que lo componen, necesitan de una población ignorante para manipularla y reproducirse dentro del poder”…

8.
Si decidimos no entrar en las muchas más actuales razones por las cuales no se lee, y nos limitamos a reiterar la de los exagerados precios de los libros, supongo que otro novedoso argumento (para llevar la contraria), se le ocurrirá a alguien ante la siguiente opción para poder hacerlo:

De acuerdo a los últimos datos disponibles sobre la "Red de Bibliotecas públicas del país", están a disposición de la sociedad, y de manera totalmente gratuita, 52.5 millones de libros… y pese a esto, se calcula que el 43% de los mexicanitos nunca ha visitado este tipo de espacios en su vida…

Hay otra opción, pero creo que es una fantasía a la que también alguien le buscará un buen pretexto: que los mexicanitos exigieran al gobierno subsidiara a las editoriales para que a su vez estas bajaran el precios de los libros… pero esta sí que es una ilusión que nunca se cumplirá, ni siquiera en la mente ni a través de la pluma de alguna de nuestras grandes promesas literarias de la ciencia ficción…

9.
Independientemente de las reflexiones anteriores, no está por demás hacer el llamado a las editoriales y a las librerías para que reflexionen sobre si lo que ellos califican la “crisis que está padeciendo actualmente el sector editorial”, tiene su origen la falta de lectores país o si realmente obedece a que los pocos lectores que existimos vemos que mes a mes a los libros los están convirtiendo en un objeto de lujo…

Mejor que alguien nos responda lo siguiente: por qué las editoriales y las librerías decidieron traicionarnos y también convertirse en nuestros enemigos, pasándose al bando de los que están obsesionados con que en este país no se lea?

Voy a morir, la fallida biografía de José Cruz



Editorial Lectorum ha puesto en circulación el libro “Voy a morir”, la biografía sobre José Cruz, fundador del grupo de blues/rock mexicano Real de Catorce, escrita por el reportero Juan Pablo Proal y prologada por el periodista Julio Scherer…

El texto narra a través de 215 páginas la vida de uno de los íconos de la cultura urbana de méxico, el cual incluye la revelación de obscuros pasajes de su vida personal que nadie conocía y que contrastan con la imagen pública de un hombre que antes que músico, es considerado por muchos un verdadero poeta en las letras nacionales…

Por desgracia el libro adolece de varias debilidades que lo llevan a quedarse en un mero intento por retratar la vida de un artista que ha sido influencia indiscutible en la existencia de muchas personas, desperdiciando la oportunidad de haber sido la primera obra en abordar con seriedad a este músico/escritor que ha destacado por su particular manera de retratar la vida…

Los aciertos del libro.

Enfocándonos en su parte anecdótica, resulta sorprendente encontrarnos con historias desconocidas de la vida de José Cruz Camargo, como es el cariño y sobreprotección que siempre recibió de sus abuelos, el descubrimiento de la música y su identificación con el blues, su escarceos con el mundo sobrenatural, la etílica pasión con la que escribía las letras de sus canciones, su rebeldía permanente, la particular forma de relacionarse con su Dios, su vida como masajista-gigoló-acompañante-sexual, el estreno en la paternidad, sus amores y desamores (incluyendo los intentos de suicidio de su primera esposa) y la lucha por mantener la dignidad de su proyecto musical Real de Catorce como grupo independiente…

Pero también nos adentra en la atormentada relación con su padre, el padecimiento de abusos homosexuales durante años, su inconstancia para la escuela y los estudios, su lucha contra adicciones como el alcohol y las drogas, las eternas hipocresías y traiciones de quienes le rodeaban, su militancia política y posterior desilusión de la izquierda, el abandono de quienes eran sus mejores amigos al momento de enfrentar su enfermedad (la esclerosis múltiple que le llevó a perder completamente la memoria y que actualmente lo tiene postrado en una silla de ruedas), y finalmente los esfuerzos que ha realizado para retomar su carrera musical…

Y es precisamente el conocer su atormentada vida lo que nos hace entender de dónde surgió esa particular forma de sentirla y de interpretarla en términos de obtener sabiduría de todo lo bueno y lo malo que ha padecido, para posteriormente desmenuzarla a través de sus metafóricas canciones (muchas de las cuales erróneamente fueron calificadas como bohemias), lo que nos permite entender su concepto llamado Real de Catorce…

En este sentido es que se comprende por qué del arraigo urbano del grupo Real de Catorce en la vida de tantas personas, de por qué en cualquier lugar donde se presentaban mantenían a sus audiencias en estados hipnóticos, de por qué las considerables ventas de discos (que aunque nunca fueron millonarias, siempre destacaron en la escena musical alternativa) y sobre todo de por qué pasaron a formar parte de la cultura popular del país…


Finalmente en este aspecto podríamos decir que la obra se queda a medias con aquello de “pase a conocer a José Cruz, el ser humano, por dentro”, pues aunque el objetivo sea exclusivamente que las vivencias del músico las que hablen per sé, se denota un vacío al carecer de una voz que hilvane y redondeé su vida, aspecto con el que Juan Pablo Proal no cumple ni por asomo…

Los errores del libro.

En la página web de la prestigiada revista Proceso, se señala, para referirse a la publicación del libro “Voy a morir”, que lo escribió:

“el periodista Juan Pablo Proal y es producto de más de 40 horas de charla con el cantautor, con sus familiares y con especialistas. El libro revela episodios hasta ahora desconocidos de la vida del músico, junto con el drama que le cayó de golpe, y narra los pormenores de su banda mítica”…

El anuncio suena prometedor y para quienes conocemos la música de José Cruz y Real de Catorce, nos suena a que finalmente tendremos un acercamiento fidedigno a la vida del eterno poeta…
 
Pero una vez concluida la lectura (realizada de un jalón y que me llevó sólo unas cuantas horas de una decembrina madrugada), queda una especie de frustración que desde el inicio del libro se podía percibir…

De entrada Juan Pablo Proal se declara fan acérrimo y amigo personal de José Cruz, lo que termina brotando en cada párrafo como una falta de objetividad al momento de abordar la vida del músico…

Me parece inconcebible que una personalidad del periodismo mexicano como es Julio Scherer, presuma en el libro la presencia de una “tendencia estética”, cuando precisamente en el ejercicio de Juan Pablo Proal se denota una falta de estilo y estructura al momento de incurrir en el género biográfico…

Las pruebas de lo anterior saltan a la vista… en la introducción Juan Pablo Proal deja muy claro en qué consiste su libro cuando señala:

“Sentía indignación por cómo la sociedad relega a sus cronistas. José Cruz fue uno de mis héroes de la adolescencia”…

Para después apuntar en el mismo apartado:

“Me enfurecía que uno de mi héroes no tuviese una biografía pública”…

Y finalmente reconocer:

“La biografía de José Cruz es, primordialmente, un agradecimiento a quien revolucionó mi adolescencia con poesía infernal”…

Atendiendo a la premisa de que un periodista debe ser objetivo, Juan Pablo Proal en realidad incurre en el culto, la adulación ciega y la parcial admiración hacia un personaje que merecía ser tratado con mayor seriedad para poder resaltar de su vida todas sus virtudes y defectos…

Cuarenta horas de charla equivale a menos dos días de conversación, y si bien eso podría significar gran desgaste físico e intelectual para José Cruz debido a su enfermedad, sus confesiones podrían haber sido enriquecidas con un trabajo de investigación periodística, para redondear muchos de los aspectos su vida que comparte con el lector y cuya información, por ser pública, no le hubieran implicado mayor esfuerzo al periodista…

Más esta no es la única debilidad del trabajo Juan Pablo Proal: la estructura de su investigación periodística carece de formato, incurre en contradicciones y padece de la falta de ritmo, pese a que es narrado en tercera persona, lo que impide que atrape completamente al lector…

El libro en general está dividido en capítulos, sin embargo, de pronto Juan Pablo Proal fracciona en subtemas algunos de ellos (como sucede en el 7 y el 11), lo que rompe el estilo narrativo del texto, pero que a su vez denota una falta de respeto a las mínimas reglas de toda investigación periodística, cuya primicia debe ser la coherencia, un mínimo hilo conductor y finalmente un estilo que caracterice al autor…

Pero eso no es todo… la redacción deja mucho que desear, no sólo por aquellas incoherencias que se pueden leer, por ejemplo, en la página 71, donde Juan Pablo Proal escribe: “Ese día José tenía ensayó por la tarde, con otros compañeros de la preparatoria”, aparte de que a lo largo del libro se detectan faltas de ortografía por demás obvias que hacen pensar que lo que se tiene en las manos es un vulgar borrador…

Por si fuera poco en la redacción el autor incurre en excesos innecesarios al repetir al final y al principio de ciertos capítulos situaciones que ya habían quedado claras a lo largo de varias páginas, lo que lo en algunos momentos aburrido…

Finalmente se echa en falta un seguimiento a la evolución musical de la banda, incluyendo un acercamiento serio a los integrantes que militaron en ella (ojo, que no quiere decir que a muchos de estos mercenarios se les diera voz, pero por qué no se menciona a los tecladistas, saxofonistas o coristas que los acompañaban en sus conciertos?), o por qué no se aborda con seriedad la discografía del grupo, si finalmente Real De Catorce es el proyecto musical de José Cruz?... también hizo falta un análisis (aunque fuera breve), sobre los legendarios soliloquios que José Cruz solía improvisar a la mitad de sus canciones: de dónde y por qué?

Las fallas editoriales.

Si bien muchas deficiencias podrían responsabilizarse, entre otras cosas, a la Editorial Lectorum y su obligatoria (y por demás básica) corrección de estilo, en general se nota prisa, egolatría y falta de cuidado en las dos partes, autor y editorial, para publicar el libro: será que ambos piensan que José Cruz como tema de conversación es aún rentable y por ello el interés de publicar este texto es meramente comercial?...

Otro aspecto negativo de la edición es el llamado “Apéndice fotográfico”, el cual no incluye ninguna nota y se limita a exponer imágenes sin secuencia o lógica que en ningún momento permiten aclarar a quien corresponde la imagen: si es el torturador padre o el comprensivo abuelo…

También se debe destacar la pésima potada: por qué mostrar una imagen de José Cruz ya afectado por su enfermedad?... acaso es un pretexto para incrementar las ventas a través del morbo?

A manera de conclusión.

Conozco de cerca en cierta manera la vida de Real de Catorce como grupo… también sé de primera mano muchas anécdotas personales sobre José Cruz que incomprensiblemente se dejaron fuera…

Podría poner de ejemplo mi texto publicado en este blog, en la serie Es lo malo de los libros, sobre uno de mis tantos encuentros con José Cruz y su banda, para que quedara constancia de lo que hablo: http://basurerodealmas.blogspot.mx/2013/08/es-lo-malo-de-los-libros-8_6.html, sin embargo, no se trata de presumir ni de jactarse ser algo que sé que un verdadero periodista podría hacer mejor que yo...

Queda claro que el libro de Juan Pablo Proal incluye un sesgado panfleto que pretende alegar sobre la inocencia de José Cruz en los problemas legales que mantiene con sus excompañeros del grupo… pero era necesaria tanta reiteración de lo que ya se ha publicado en diversos medios a favor del músico?... acaso no es de todos conocido que lo que le hicieron es una canallada?

Un fallido intento de biografía que me temo que ni aún con una edición corregida y aumentada podría solventar sus deficiencias, sin embargo, quizá sirva de referencia para que en un hipotético futuro alguien aborde la vida de José Cruz Camargo con mayor seriedad, objetividad y riqueza…

Juan Pablo Proal, Voy a morir, biografía de José Cruz, fundador de Real de Catorce, 215 páginas, Editorial Lectorum, 2013

Los escritores mexicanos no opinan sobre política



1.
En días pasados el escritor, filósofo, ensayista, traductor y editor Eliot Weinberger, dio una vez más muestras de lucidez cuando declaró que en Estados Unidos “No tenemos esa cultura de escritores que opinan sobre temas políticos”…

Esta afirmación la hizo el neoyorkino durante su participación en el “Hay Festival”, realizado en la ciudad de Xalapa, en donde dio cátedra de lo que debe ser una verdadera crítica literaria…

Tras leer una de las tantas entrevistas que Eliot Weinberger suele dar a cualquier medio de comunicación en los países que visita, recordé otra declaración que si la memoria no me falla hizo en el año 2004, en la cual se le preguntó por qué se dedicaba a la traducción y sabiamente respondió: “La traducción es un servicio a la comunidad… uno encuentra un libro maravilloso y siente que quiere hacer todo lo posible para ayudar a ese libro a ser conocido”…

Y ante una visión como esta, uno se ve en la obligación de preguntarse en dónde quedaron declaraciones de este tipo en algún escritor mexicano?

2.
A simple vista es muy fácil señalar que en mexico vergonzosamente no se lee… también es sencillo criticar las razones por las cual entre el gobierno y los habitantes de este país existe un cómodo amasiato en el cual cada parte hace lo que se le da su gana, siempre y cuándo a los primeros no se les critique el saqueo y la corrupción en la que hunden al país, mientras a los segundos se les siga dando pan y circo y no se les provoquen exabruptos que los saquen de su estado zombi…

Es por esto que la declaración de Eliot Weinberger es por demás oportuna y nos obliga a preguntarnos en dónde quedaron aquellos grandes escritores que eran certeros vivisectores de la realidad mexicana, mismos que dieron lugar a impresionantes textos que aún y con el paso del tiempo, siguen vigentes en términos de decirnos nuestras verdades?…

3.
Si no rebuscamos mucho, tres nombres saltarían de inmediato si se tratara de hacer una lista de grandes pensadores y escritores que supieron retratar la realidad de este país: Octavio Paz, Carlos Monsivais y Carlos Fuentes…

Más si se tratara de enriquecer una lista tendríamos que incluir a José Vasconcelos, Guillermo Prieto, Beatriz Espejo, Renato Leduc, Alfonso Reyes, Germán Dehesa, Juan García Ponce, Luis Gonzáles Obregón, Mariano Azuela, Rosario Castellanos, Ricardo Garibay, Jorge Cuesta, Salvador Elizondo, Elena Garro, Agustín Yáñez, Alí Chumacero, Efraín Huerta, Xavier Villaurrutia, Inés Arredondo, Juan de la Cabada y Daniel Cosío Villegas… y aunque faltan muchos más, el problema es que todos ellos ya fallecieron…

En caso de que se pretendiera mencionar autores que aún vivan y se mantengan en activo, la lista se reduce considerablemente a gente que por su edad ha limitado su actividad intelectual, como es el caso de Luis Villoro, Lorenzo Meyer, Sergio Pitol, Adolfo Gilly, José Emilio Pacheco, Gabriel Zaid y el excepcional Vicente Leñero … pero para que éste grupo no se viera tan famélico, se tendría que incluir a otros pensadores a quienes se le tendría que dar el beneficio de la duda como Enrique Krauze, Juan Villoro y Paco Ignacio Taibo II… y sin embargo, ellos tampoco son tan jóvenes, lo que de inmediato nos llevaría a preguntarnos: no hay nadie que vaya a ocupar dignamente un lugar en este prestigiado grupo?

Carlos Fuentes: convivía con la gente

4.
Me temo que no… y sin intención de ofender a los ya citados, debemos decir que el último gran escritor, pensador y ensayista que tuvo este país fue Carlos Fuentes (aunque Vicente Leñero merece ser abordado aparte)… y con su recién fallecimiento nadie de los actuales jóvenes escritores o las manoseadas promesas literarias mexicanas, podrá acercarse mínimamente al nivel intelectual del creador de textos como Vlad y Cantar de ciegos…

5.
He de reconocerlo: Carlos Fuentes como literato nunca fue de mis preferidos, si bien tengo varios libros de él en mi biblioteca personal… sin embargo, acepto que fui seguidor de sus ensayos y entrevistas en las cuales exponía sabiamente su conocimiento sobre la quintaesencia de la mexicanidad… un breve ejemplo: no debemos olvidar que Carlos fue el único que supo entender el significado del levantamiento armado del Ejército Zapatista al definirlos contundentemente como “la primera revolución posmoderna”…

Por ello es la afirmación de que este escritor es el último caso de un peculiar observador que bien podría incursionar en cualquier campo de la palabra escrita o hablada, en donde siempre tenía algo que decir… pero y cuál pudo haber sido su secreto?... leer mucho? viajar bastante? escribir demasiado? vivir intensamente?... o simplemente poseer dinero y por lo mismo no tener que preocuparse de las cosas mundanas que suelen desmadrar el alma de cualquier mexicano como pagar la renta, saldar tarjetas de crédito, lidiar con una suegra, tener un sueldo miserable, defenderse de enemigos en el trabajo o padecer enfermedades incurables?...

No, el secreto que le permitió a Carlos Fuentes ocupar el lugar que se ha ganado en el medio cultural a nivel mundial, tenía que ver con algo sencillo: aparte de leer, pensaba…

5.
A los mexicanos no les gusta leer… y mucho menos pensar…

Hace unos días, concretamente un día viernes por la noche, estuve en una cena en donde un hombre se quejó delante de su esposa por no poder mantener ningún tipo de comunicación con ella durante ciertas horas del día, simplemente porque la mujer seguía religiosamente los horarios de varias telenovelas…

Ella respondió con algo que me dejó sorprendido cuando dijo: “es que no entiendo por qué tiene que venir a comentarme cosas cuando estoy viendo la tele, si él también tiene la suya”...

Posteriormente intercambiaron algunos comentarios poco amables entre ellos en donde la mujer, para tratar de no verse como la mala de la película, terminó echándole en cara lo mismo que a ella tanto le criticaba: él la imitaba perfectamente cuando se trataba de futbol…

De terror…

6.
Al día siguiente, y ante la acosadora insistencia de una amiga, asistí a una tertulia literaria… curiosamente ella no se enteró que el convencimiento no fueron sus argumentos, sino que al momento de exagerar las bondades del evento, mencionó a un viejo amigo con quien durante años formé parte de una revista literaria y al que por razones poco claras le perdí la pista hacía bastante tiempo…

Decepcionante resultó para mí que mi conocido no llegara, pero más frustrante resultó constatar que pese al paso de los años, todos aquellos desplantes que percibí en la gente que trataba de hacer una carrera en la literatura al mismo tiempo que yo, todas esas actitudes se repetían en los “aspirantes a escritores” (sic): insolencia, pedantería, vanagloria, fanfarronería, presunción, egolatría, jactancia, vanidad, soberbia, estupidez, petulancia y no sé qué tantos sinónimos más podría citar, acompañados de horrorosa ignorancia en los conceptos básicos de literatura, lo que dejó en claro que los nuevos creadores tienen el mismo gen que la mayoría del ciudadano común de este país: simplemente no leen o no saben hacerlo…

De náusea…

 Octavio Paz: seducido por el poder
7.
Se puede ser literato sin leer de manera constante? sin comprender un texto? sin conocer un carajo de reglas de ortografía y gramática? adoptando aires de diva en lugar de aprender a escribir? haciendo del oficio una parranda de tiempo completo y de paso creyéndose “escritor maldito”? sintiendo que por saber leer y escribir por encima del promedio se pertenece a una casta exclusiva?...

Vámonos más lejos en esto de los cuestionamientos: se puede ser escritor sin conocer la historia del propio país, de dónde viene y hacia dónde va? sin tener contacto con la realidad, que es la razón de ser de un verdadero autor? sin comprender nuestro contexto histórico? o siendo más directo: se puede ser un artista sin ser político… aunque se sea un apolítico que critica a los políticos?

Obvio no…

8.
Y por qué sucede esto? por qué la falta de interés y responsabilidad por parte de los escritores mexicanos, a establecer un debate sobre los grandes problemas nacionales, discusión pospuesta por el mal llamado sector intelectual desde hace decenios? será que tan mal está este país y sus habitantes que carecemos de interlocutores ilustrados que nos conozcan y que sepan de nuestras necesidades, y puedan llevarle al gobierno una lista de impostergables pendientes que los dirigentes políticos deben solucionar?

A todas las preguntas anteriores en mi opinión podríamos responder que esto sucede simplemente porque a los escritores actuales sólo les interesa la fama, la pose superficial (sic), el dinero, aparecer en la sección de sociales de periódicos y revistas, el éxito superfluo y los excesos sexuales, psicotrópicos y etílicos, sin embargo, correríamos el riesgo de carecer de objetividad y de proteger la identidad del verdadero culpable de esta grave dispersión intelectual y cultural…

Y de aquí la vigencia de Carlos Fuentes: el último verdadero escritor que supo conjugar la literatura con la crítica político-social y una verdadera conciencia latinoamericana… un autor al que no le molestaba estrechar la mano de alguien que no fuera como él, porque sabía perfectamente que era igual a nosotros…

9.
Reza el dicho “el pueblo vencido, jamás estuvo unido”, y por ello es que desde hace muchos años el gobierno a copado (y dividido) a los intelectuales de las más diferentes maneras: ya sea con premios en efectivo o especie, puestos en el gobierno, programas de radio o espacios en periódicos y revistas, becas, personajes que desde el primer momento de su quehacer intelectual dan señales de que por sus ideas, inteligencia y carisma “pueden ser un peligro para el sistema”…

Pero cómo consiguió el gobierno establecer esos canales de reclutación discretos y por demás simulados, para absorber al medio intelectual mexicano?... muy sencillo: los hizo estrellas de televisión y para ello sedujo al que históricamente ha sido el más grande intelectual mexicano: Octavio Paz, transformándolo en un vulgar Judas que hasta la fecha sigue siendo ejemplo de cómo es posible hacer que la cultura se transforme en un objeto de consumo y desechable…

10.
Hace algunos años este escritor recibió la oferta de tener un programa de televisión, pero resultó tan manejable que posteriormente tuvo otro espacio con mayor cobertura: uno fue “Charlas con Octavio Paz” y el otro “México en la Cultura”, y si bien éste último llegó a contar con valiosos e informativos programas, en ese espacio el mismo poeta nunca abrió las puertas a una polémica con otros sectores intelectuales que no fueran los oficialistas o proclives a las ideas del gobierno… y ni que decir que a representantes de la izquierda (todavía dignamente radical en aquella época), siempre les cerró la puerta en la cara…
 
Pero el objetivo se alcanzó, y gracias a ellos muchos siguieron sus pasos, convirtiéndose en estrellas que más que hablar de cuestiones intelectuales, pasaron a formar parte de una farándula por demás trivial, sosa y vulgarizada, empezando por la persona más cercana a Octavio paz, el volátil Enrique Krauze, y posteriormente Eduardo Ruiz Healy, Jorge Castañeda, Leo Zuckermann, Lourdes Mendoza y Pablo Hiriart… dándose incluso el lujo de crear bodrios con facha de eruditos sobre temas de cultura popular como Cristina Pacheco o ese inclasificable híbrido llamado Jorge Volpi…
 
 Jorge Volpi: yo y todo el poder para mi

11.
Sobre la ligeresa en las ideas de estos dos últimos casos citados, comparemos lo que comentaron al ser entrevistados, en contraposición a una declaración hecha por el fallecido intelectual:

Cristina Pacheco: "Las entrevistas son bonitas por la entrevista misma y por todo lo que hay antes: es divertido, fascinante, riesgoso y uno nunca sabe lo que va a pasar"... 

Jorge Volpi: “Para mí la literatura es sobre todo esta necesidad de saciar mi curiosidad y mi búsqueda de conocimiento. Finalmente yo creo que si escribo novelas es para aprender cosas sobre mí”…

Carlos Fuentes: “Los novelistas quisiéramos ser exorcistas de los males de la sociedad y acabamos siendo profetas"…


12.
Irónicamente Cristina Pacheco, Jorge Volpi y muchos más son el tipo de eruditos que se merece este país que nada cuestiona y todo lo asume con inmortal conformismo y resignación…

Triste nuestra realidad… sin sabernos defender de la humillación y condenándonos (nosotros mismos) a vivir eternamente en la miseria… pero también sin contar con un sector intelectual que se jacta de ser letrado, pero que no es capaz de mover una sola neurona para hacer sonar nuestras quejas ante los poderosos…