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La desaparición de los Suplementos Culturales y la extinción del Periodismo Cultural en México (y 2)


9.
Para contestar esa gran interrogante, que viene acompañada de la desaparición de los Suplementos Culturales, debemos llamar al banquillo a otro de los acusados: los directores de periódicos…

La masificación de la ambición ha llevado a la diversificación del capital, lo cual les permite a unos cuantos abarcar todo lo posible en término de comercialización, como es el caso de los medios de comunicación, mismos que han dado origen a cínicos monopolios “astutamente” diversificados para llegar a todo tipo de pensamiento posible…

Mucho se ha escrito y dicho sobre el cuarto poder: que se refiere a la influencia que la prensa escrita ejercía en la época previa a la Revolución francesa… o que fue un término creado por el escritor irlandés Edmund Burke (1729-1797)… o simplemente que es la manipulación de la información a través de los medios de comunicación como la TV, la radio, la prensa (obviamente) y ya recientemente el Internet y el correo electrónico, para crear una opinión no necesariamente verdadera…

Es así que la manipulación de los medios de comunicación a obtenido tanto poder, que se dice que es la verdadero mano detrás del Poder Político, un poder aparentemente sin rostro que vive detrás, y cómodamente, incluso de un presidente o hasta de un poderoso país como Estados Unidos… y este es el motivo por el cual en ese vulgar amasiato uno no puede existir uno sin el otro, pues si un presidente necesita que una mentira sea verdad, acude a los medios de comunicación para que la repitan hasta el cansancio en busca de que la gente se la crea y termine por adoptarla a su vida cotidiana como verdad única…

Bueno, pues eso comenzó a hacer la prensa escrita con su contenido Cultural desde hace un poco más de 30 años, aunque fueron en los últimos 12 en que se trabajó intensamente en un proyecto que si bien en teoría podría definirse como “titánico”, en la práctica no necesito de mucho para hacerlo realidad, dada la amorosa debilidad que tiene el mexicano por la incultura: simplemente los propios periódicos sufrieron el acomodo de sus directores, y estos, formados académicamente en el desprecio hacia la cultura nacional (una identidad), obedecieron mansamente y ejecutaron el proyecto “intelectual” que el gobierno estableció para los mexicanos y lo ejecutaron de manera extraordinariamente precisa: “un pueblo ignorante es más fácil de gobernar, así que hagamos del pueblo mexicano una masa ignorante que no lea, que no piense y que no cuestione… y empecemos por desaparecer todo vestigio de inteligencia que en su momento pueda ser subversivo… y comencemos por la cultura, por la crítica… por los Suplementos Culturales”… bueno y de paso dichos directivos formaron insultantes (y hasta depravados) cotos de poder que el propio gobierno simuló no ver…

¿Pero que se hacía con aquellos que se aferraban a luchar por un México culto?... muy sencillo, se les insinuaba sutilmente cuál podría ser su destino al recordarles lo que le sucedió a Julio Scherer García cuando fue director del periódico Excélsior algunos años atrás, aunque a fuerza de ser sinceros diremos que no hubo necesidad de hacerlo en ningún caso…


El escritor José Emilio Pacheco


10.
Así que los Suplementos Culturales fueron desapareciendo paulatinamente de las páginas de los periódicos los sábados y principalmente los domingos, y el caso de la mencionadas plumas ilustres, fundadores y colaboradores de la época “dorada”, pues gracias a dios estos fueron extinguiéndose por la edad… y acá tiene su respuesta Don José Emilio Pacheco: el Periodismo Cultural desapareció al mismo tiempo que los Suplementos, simple y sencillamente porque el proyecto que estableció el gobierno cumplió con su objetivo: que entre la masa de ignorantes mexicanos no se formaran más gentes pensantes y el término de “intelectuales” se hiciera obsoleto…

11.
¿Pero es que acaso no hay escritores que puedan sustituirlos? me temo que no: después de la lamentable muerte de Carlos Fuentes, ¿a quién se puede citar generacional e intelectualmente cercano a él si son millones las personas en un país que no leen?

Habrá quien piense en Enrique Krauze, por ejemplo, pero éste tiene dos puntos en contra: nunca podrá quitarse de encima la sombra de Octavio Paz y aparte fundó uno de esos cotos de poder que tanto propiciaron los periódicos y que hicieron la cultura y el intelectualismo se convirtieran en sinónimo de elitismo en México: un par de revistas…

Y lo mismo podría decirse de Gabriel Zaid, Guadalupe Loaeza, Rodrigo Fresán, Silvia Molina, Guillermo Sheridan, Hugo Hiriart, Carmen Boullosa, José de la Colina, Elena Poniatowska, Adolfo Castañón, Bárbara Jacobs, Roger Bartra, David Rieff, Margo Glantz, Álvaro Bisama, Jorge Edwards y la dudosa Cristina Pacheco; a los cuales nunca se les restará su capacidad e importancia intelectual (aunque a nivel localista), pero a quienes sí se les puede criticar por vivir cómodamente en tribunas convertidas en publicaciones periódicas cuyo principal defecto es precisamente el elitismo, la pérdida de contacto con el pueblo, contacto necesario para que cualquier sociedad se retroalimente y de paso a nuevas relaciones/conceptos culturales, mismos que adquieren ese carácter de pensamiento llamado "ideas", y en consecuencia finalmente elementos transformadoras de la historia…

¿Pero y las generaciones intermedias?... ciertos casos inexplicablemente desaparecieron, como el de los extraordinariamente propositivos Gerardo María y Javier Córdova, algunos creadores más como Juan Villoro y David Martín del Campo lograron afianzarse, pero a partir de ahí otros nombres comienzan a diluirse como el de Leonardo da Jandra, Luis Humberto Crosthwaite, David Cortés, Jordi Soler, Humberto Mena, Alaín Derbez, Naief Yehya, Arturo Saucedo, Carlos Chimal, Víctor Roura, Sergio Monsalvo, Nelson Oxman... y un Guillermo Fadanelli que persiste en la batalla para dar el gran salto…

De un lado más que sinsaboro, el asalto vandálico de gentes como el del mafioso y ególatra Jorge Volpi, que trató de liderar un movimiento llamado “crack”, no pasó a mayores más que el de ser una auto parodia y cuyos seguidores Pedro Ángel Palou, Ignacio Padilla, Ricardo Chávez Castañeda, Eloy Urroz y Vicente Herrasti terminaron con obras desechables: mucho ruido y ninguna nuez...

El escritor Juan Villoro

Una situación así sólo podría dar pie en la actualidad a autores que paren “seudo-géneros” que carecen de la casta e inspiración de los grandes literatos (por aquello de haberse formado más con la televisión, los videojuegos, la comida chatarra y los placebos como el prozac), y que buscan encontrar una identidad que se supone la cultura debería haberles proporcionado, como es el caso de la incomprensible corriente llamada “autoficción”, que sólo retrata su crisis existencial (que finalmente es la de todos los mexicanos aglutinados en la mal llamada "juventud"), a través de la pluma de “escritores” como Julián Hebert, Marcos Giralt Torrente, Guadalupe Nettel, Alejandro Zambra, Rodrigo Díaz Cortez y Antonio Ortuño, todos ellos más confundidos que Adán el día de las madres…

Por si fuera poco, este 3 de diciembre de 2012 los organizadores de Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara cancelaron la convocatoria para el premio de periodismo cultural Fernando Benítez, con el argumento de que en los dos años anteriores se recibieron trabajos de muy baja calidad… ¿así o más claro?…

12.
Así, los Suplementos Culturales en los periódicos son prácticamente nulos… el Periodismo Cultural se ha extinguido… y las publicaciones periódicas como la revista Letras Libres terminan hundidos en la propia marea de las ideas confusas, la soberbia y la polémica (como sucedió antes con la revista Vuelta teniendo ambas como actor al polémico Enrique Krauze detrás de la gran sombra de Octavio Paz), misma que pretende vender la mayor parte de sus contenidos como verdad absoluta... o como es el caso también de Tierra adentro, una publicación de CONACULTA que los Gobiernos mexicanos en turno utilizan desde hace muchos años como nicho para apapachar a sus "autores" consentidos (y lo peor de estos medios impresos: algunos panfletos quieren asumirse como la vanguardia de la cultura en México bajo el rubro de “alternativos” o “contraculturales”, como es el caso del vividor del “presupuesto federal para la cultura”, Carlos Martínez Rentería), las cuales en general desconocen el concepto de Periodismo Cultural...

Quizá mención aparte merece la Revista de la Universidad de México, la cual es una excelente opción para muchas de las carencias que padecemos en el medio cultural, sin embargo, en ocasiones su "intelectualismo" la hace alejarse de la sociedad promedio, aparte de que si distribución de alguna manera no es la adecuada…

13.
Sé que algunas personas se cuestionarán sobre por qué son necesarios los Suplementos Culturales y el propio Periodismo Cultural en México, y la respuesta es más que sencilla: gracias a ellos, a su lectura y a la exposición de ideas de las y los grandes pensadores es que en este país se puede dar la discusión no sólo entre quienes los escriben, sino entre los autores y la sociedad… y entre los diferentes sectores que integran la sociedad a fin de no desechar aquella máxima que ha hecho evolucionar al ser humano a lo largo de todos estos siglos: la discusión de las ideas, ideas que finalmente son todos aquellos conceptos que transformados en realidades, conforman el multifacético mosaico socio-cultural que compone y mueve a este país…

Ya hace muchos años que he dejado de presenciar algo parecido a la citada líneas arriba “la discusión de las ideas”… no soy tan viejo, pero todavía hace unos 20 años me tocó disfrutar conversación al son de un café, acompañado de las amigas y los amigos en donde se analizaba el contenido de los Suplementos Culturales y en donde el Periodista Cultural tenía rostro y nombre… incluso no sólo eso: se le podía encontrar en la calle y conversar con él o contactársele para que él también escuchara la opinión que uno tenía no sólo sobre lo que él había escrito, sino exponerle otro punto de vista diferente: el propio…

Pero hoy… la gente prefiere el anonimato detrás de una computadora, en donde ya no se analiza ni se discute, pero se descalifica a mansalva… y si se trata de tomar un café para conversar, bueno: Starbucks es buenísimo para hablar de viajes y modas…

Hace muchos años: los escritores Carlos Monsiváis, Fernando Benitez 
y Carlos Fuentes junto al pintor José Luis Cuevas, debatiendo

14.
¿Se puede hacer algo?... o… ¿se debe hacer algo?

Hablar de una revolución cultural sería demasiado idealista, pero también demasiado tortuoso: ¿realmente se podría hacer algo en un país al que a su población, en general, no le interesa la cultura?…

Creo que antes de pensar en buscar alguna alternativa se debe de partir de una realidad: la oferta cultural es demasiado confusa (por aquello de que se debate entre la vulgaridad y el snobismo) y en ocasiones cuesta trabajo diferenciarla de la demagogia o incluso dados los novedosos y llamativos sistemas de empaquetado, de ignorancia disfrazada, por ello es que no queda otra opción más que hacerse selectivo después de buscar entre tanta basura algún libro, revista, película, disco, un concierto o cualquier otra cosa que nos permita aprender, a diario, un poco más…

Tampoco quiero decir que por el momento no existan autores que valga la pena seguirles la pista, incluso algunos de los autores mencionados líneas arriba, si se ven de manera individual, tienen mucho de rescatable, pero debemos reconocer que la cultura en este país ya no es una ceremonia social a la cual se pueda asistir sin ser invitado…

Así que la opción más viable, por muy vulgar que esto suene, es simplemente investigar a título personal… buscar aquellas perlitas de cultura que aunque no sean suficientemente abundantes para cambiar el deplorable destino de este país, si permitirán al menos en lo individual evitar la extinción de algo a lo que todo mexicano tiene derecho: la cultura…

Una buena opción es reconocer que la cultura es universal, y que no se puede limitar al ámbito geográfico de un país ni al contexto socio-histórico de sus habitantes…

En otro sentido una buena alternativa para conocer el libro, revista o disco que se piensa adquirir… o la película o concierto al que se desee asistir… incluso para poder leer algún texto de los que algún revista “especializada” se digna a subir completo ocasionalmente, es internet, en donde hay suficiente información sobre prácticamente todo lo que se pretende vender como cultura, pero además contiene un “plus”: permite acceder a una variedad más amplia de propuestas culturales, aunque sea en otros países…

Por ejemplo, hay muchos países de habla hispana, y en consecuencia sus respectivos periódicos, que sí le dan un valor a la cultura y por lo mismo mantienen circulando excelentes Suplementos Culturales que a su vez incentivan y hasta modernizan el llamado Periodismo Cultural… y también existen bastantes revistas culturales que se pueden consultar, algunas incluso sin restricciones como ya se mencionó, por la web…

Creo humildemente que el secreto para todo aquel sediento de cultura es simplemente no caer en la falsa felicidad que produce la ignorancia…

Finalmente, si alguien tiene alguna duda de todo lo que aquí se ha descrito, se puede dar una vuelta por las secciones de cultura de los principales periódicos nacionales que cuentan con sitio en internet, como El Universal, La Jornada, Excelsior, Reforma, Milenio, El Financiero, La Crónica de hoy y confirmará que su contenido es raquíticamente insultante...

*La mayoría de las cifras aquí incluidas fueron tomadas tal cual de las encuestas citadas, sólo algunos cálculos son propios… si bien es cierto que en estos días se actualizaron algunas estadísticas, estas han sido refutadas con contundentes encabezados en algunos periódicos donde se señala (literalmente): "Fracasa fomento a la lectura en el sexenio" del gobierno panista saliente...

La desaparición de los Suplementos Culturales y la extinción del Periodismo Cultural en México (1)



México no es sencillo ni idílico. Para nada es como una población franco-canadiense. Es un país oriental que refleja dos mil años de enfermedades, pobreza degradación, estupidez, esclavitud, brutalidad y terrorismo físico y psíquico. México es siniestro, tétrico y caótico, con el especial caos de un sueño. A mi me gusta, pero no a cualquiera le gusta... ningún mexicano conoce a otro mexicano, y cuando un mexicano mata a alguien (México D.F. tiene uno de los índices más altos de criminalidad en el mundo) es común que sea su mejor amigo. Creo que ellos  encuentran más aterrador a un amigo que a un desconocido 

(William S. Burroughs, 1951)

1.
Es una pena que los 2 gobiernos panistas (la fascista extrema derecha que arribó al poder presidencial en México en el año 2000 gracias a obscuros acuerdos con el cuasi eternizado por más de 70 años PRI), hayan desmantelado en sólo doce años siglos de nuestra milenaria cultura con sus políticas de masificación de la ignorancia, pero es más vergonzoso que seamos los propios mexicanos quienes los hayamos presenciado cual viles espectadores, sin mover un solo dedo para evitarlo…

Descastados de nuestras raíces histórico-culturales, los mexicanos hemos asumido una actitud complaciente ante el intento (y logro sin grandes complicaciones) por convertirnos de individuos a autómatas masas tan fácilmente manipulables, que debería caérsenos la cara de vergüenza por el pésimo lugar que siempre ocupamos en eso de los indicadores internacionales de bienestar, educación, empleo… y sobre todo cultura…

¿Alguien podría explicarme cómo está eso de que Haití, uno de los países más pobres del planeta (si no el más pobre), hasta antes del terremoto de enero de 2010, tenía más librerías que México?

¿O acaso no resulta vergonzoso que de acuerdo a cifras difundidas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el mexicano pasó de leer en promedio al año 2.8 libros a 1.7?... lo peor es que en términos de estadísticas de la OCDE, ese 2.8 equivale a ocupar el sitio 107 de un total de sus 108 países miembros…

Por si fuera poco: de acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura, en México las personas mayores de 12 años leen en promedio 2.9 libros al año, mientras en países como España es de 7.7, en Portugal 8.5 y en Alemania alcanza los 12, dejando al país con los índices de lectura más ridículamente bajos del mundo...

2.
¿Pero de quién es la culpa de que esto suceda en México?... por desgracia de todos los mexicanos… DE TODOS!!!

3.
Si analizamos los datos* publicados en una encuesta realizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA, dependencia que forma parte del Gobierno), la situación se muestra más que patética:

- A la pregunta sobre los motivos por los cuales los mexicanos no leen, 69.0 % dijo que por falta de tiempo y 30.4 porque no le gusta y 14.6 se justificó por la falta de recursos…

Pero la situación empeora:

- De las personas que respondieron que sí leen 24.6 % dijo que para informarse, el 20.5 por razones escolares, 9.2 lo hace por gusto y el 6.8 por diversión…

Pero tenemos una contraparte que no podemos dejar de lado:

- Una firma encuestadora desarrolló un estudio y descubrió que en 11 años, el mexicano pasó de ver la televisión de 8.75 horas/día en el año 2000, a 9.25 en el 2010 y a 10.0 en el 2011, llegando incluso a las patéticas 11.0 horas diarias en algunos estados como Monterrey...


4.
Obviamente que el casi inexistente lector mexicano, aquél que consume libros, periódicos o revistas con algún contenido cultural, y su divagante existencia, es sólo una pequeña parte de todos los responsables que intervienen en esta situación…

Sabemos que otro actor en este problema (quizá el principal responsable… el más importante), es el propio Gobierno Federal y sus corruptas entidades encargadas de planificar la educación y la cultura en el país, pero hablar de ello sería por demás desgastante y hasta aburrido, salvo que la intención por el cual se quiera tener a millones de personas en el analfabetismo (y de paso la estupidez) se quiera resumir en la siguiente (trilladísima y cuasi-milenaria) frase: "un pueblo ignorante es más fácil de gobernar"

Pero no podemos cargarle toda la responsabilidad al Gobierno (al que irónicamente el propio mexicano a través de la televisión vía intravenosa), le entrega todo el poder a través de las facultades que le confiere la propia “constitución” para manipular, estafar, explotar, mentir, robar y hasta asesinar a mansalva cada 6 años, que es cuando se realizan periódicamente las elecciones presidenciales... NO, existe varios actores más, pero uno a destacar es aquel que oferta la cultura en general, y la lectura en particular…

5.
Sí, claro, hablo de todo lo que hay detrás de esto: escritores, editores, distribuidores, articulistas, dueños de librerías, promotores y directores de periódicos…

6.
Un resumen de todo lo que tiene que ver con un libro y la política de ahuyentar a sus potenciales lectores lo tenemos con lo que está haciendo editorial Anagrama en México: durante muchos años sus libros sólo se conseguían importados, pero recientemente y para abaratar los costos (quiero ingenuamente pensar), algunos de ellos ya se editan totalmente en el país y con la misma calidad que las ediciones españolas originales, sin embargo, esto no se ha visto reflejado en el precio de venta al público… por el contrario: un libro de Anagrama editado aquí tiene el mismo precio que el importado desde España, y lo peor, en menos de dos años el importe comercial de cualquiera de sus textos se ha más que duplicado, convirtiendo las obras de esta editorial en un lujo…




Y hagamos números para ejemplificar de lo que estamos hablando: el salario mínimo promedio en México es de 60.50 pesos diarios por una jornada de 8 horas, lo que equivale a más o menos a 1,815.00 pesos al mes (139.61 dólares)… y el precio promedio de un libro mexicano editado bajo las siglas de editorial Anagrama es de 500.00 pesos (38.46 dólares), así que el mexicano promedio ¿come para subsistir o lee para salir de la ignorancia?...

7.
Pero sigamos desmenuzando el universo de los responsables de alejar la cultura en general, y la lectura en particular, del mexicano promedio: enlistar a escritores, editores, distribuidores, articulistas, dueños de librerías, promotores, directores de periódicos y otros participantes más, y aterricemos con los directores de periódicos, la famosamente llamada “prensa escrita”…

En México no existen periódicos objetivos… todo buscan llegar al gusto de la gente para vendérselos, pues en sus páginas el consumidor de los diarios leerá lo que quiere leer, lo que termina siendo un nauseabundo círculo vicioso en el que los periódicos relacionados con deportes (futbol), morbo (la nota roja), mentiras (espectáculos) y toda la gama de posiciones políticas que prácticamente hacen de los diarios una insulsa oferta a la carta…

¿Pero que acaso no existe para eso la prensa?... actualmente sí, pero hasta hace algunos años, el objetivo de cualquier diario era informar… poner a pensar… reflexionar y ayudar a formar una opinión individual, lo que se hace ahora es crear opinión pública, la cual incluye la típica acusación, el cuestionado juicio y la manipulada condena…

Y es en este sentido (en todo este contexto con un perverso proyecto detrás auspiciado por el propio Gobierno), que un buen Suplemento Cultural en las ediciones del fin de semana principalmente dominicales, ya NO tiene cabida…

Los escritores René Avilés Fabila, José Agustín y Enrique Serna

8.
Hace algunos años diversos Suplementos Culturales hicieron tal fama en México que algunos de ellos podrían considerarse legendarios en las letras castellanas, tales como:

Sábado (del diario unomásuno), dirigido por Huberto Batis, La Jornada Semanal (La Jornada), dirigido entre otros por Juan Villoro, La Crónica Dominical (publicado por La Crónica de Hoy), Diorama de la Cultura, Arena y El Búho (publicados en diferentes épocas por Excélsior), El Gallo Ilustrado (El Día), Confabulario (publicado por El Universal), El Semanario Cultural (publicado por Novedades periódico incluso ya extinto)... y recientemente El ángel (publicado por Reforma), el cual trata de mantenerse más o menos con una cuestionable dignidad o ese remedo de Suplemento llamado Laberinto (publicado por Milenio) … aunque también se dieron casos extraordinarios como el suplemento La cultura en México (de la revista Siempre), la legendaria revista de profundo y digno matiz político...

De entre todos estos, algunos dataron de la década de los años 40s del siglo pasado, surgieron (o se confirmaron) plumas ilustres, incluso extranjeras, fundadores y colaboradores de la época “dorada” de los Suplementos Culturales mexicanos como Jorge lbargüengoitia, Augusto Monterroso, Vicente Rojo, Álvaro Mutis, León Felipe, Carlos Monsiváis, Luis Villoro, Nicolás Guillén, Juan García Ponce, Juan Vicente Melo, Emilio García Riera, Gabriel García Márquez, Sergio Pitol, René Avilés Fabila, Pablo González Casanova, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, Luis Cernuda, Octavio Paz, Fernando Benítez, Nicolás Guillén, José Agustín, Sergio Galindo, Juan José Arreola y el último gran intelectual que tuvo este país: Carlos Fuentes… y a todos ellos se les podría aplicar el termino de Periodistas Culturales para definir parte de su “oficio”…

Por ello resulta interesante la siguiente declaración, más o menos reciente, de José Emilio Pacheco: “Por qué el periodismo cultural en México no es hoy como en la época de Fernando Benítez? No tengo una respuesta, y creo que eso es algo irrepetible. En esos años se juntaron muchas cosas que ya no existen…”

Y me temo, Don Emilio, que sí se le puede dar respuesta a dicha interrogante…