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Es lo malo de los libros 10



1.
A K lo conocía desde hacía muchos años, quizá unos 14… no trabajamos juntos en ese periodo, pero sí tuvimos algunos intercambios laborales que resultaron políticamente educados… sin embargo, él ya tenía desde entonces muy mala fama como jefe… si a cualquier persona que hubiera trabajado con él se le pedía opinión sobre su comportamiento, las respuestas siempre coincidían: era un hijo de puta…

En aquel entonces no es que dudara de aquella afirmación, pero en mi limitado trato con él nunca había tenido ninguna queja… claro, hasta que me lo impusieron como jefe…

Yo no podría caer en la ratificación popular del impreciso origen materno de K… en realidad sería muy barato definirlo con una o dos malas palabras, así que me limitaré a darle la razón a quienes plantearon esa generalizada opinión sobre él…

Ante esta situación tuve que poner en práctica mi vieja filosofía cuando se trata de lidiar con personas complicadas: cuál es el colmo de una víbora? echarse en el lomo a un alacrán… así que tras un par de lisérgicos encontronazos, bien astuto él y muy discreto yo, establecimos una equilibrada relación en la que K me pedía un trabajo, yo se lo entregaba… y a cambio ninguno se metía (al menos abiertamente) con el otro…

Haciendo de lado lo anterior, y si se tratara de echarle en cara algo, lo acusaría principalmente de ser un cabrón mentiroso…

2.
K presumía de tener sus buenos ratos… momentos en los que él bajaba la guardia (siempre estaba a la defensiva con todo aquel ser vivo que tuviera 2, 4, 6 o más patas), y teniendo público ante el cual pudiera ejercer de bufón, solía decir en voz alta que no entendía por qué la gente me temía…

- sus jefes anteriores siempre se me han acercado para decirme que le tienen miedo a este cabrón (y me señalaba con cierto desdén)…
- quizá lo hacen porque realmente no me conocen – le respondía con mucha propiedad – si pudieran ver en el fondo de mi alma cómo soy verdaderamente, lo que en realidad deberían tenerme es pavor…

También en esos lapsus ante sus fans presumía de conocerme más que a nadie, cosa que también se lo dejaba creer hasta que en una ocasión le demostré que estaba equivocado:

- te mandé llamar – me dijo mirando de reojo a Y, la cual estaba sentada a mi lado izquierdo – porque necesito hablar contigo, pero antes te quiero pedir que lo que te diga lo tomes con calma para que no me salgas con uno de tus exabruptos…
- a tus órdenes – le dije sin poder reprimir un bostezo…
- se trata de A – soltó según él con tiento, pero yo claramente detecté una orgásmica malicia en el tono con que lo dijo – por instrucciones del jefazo se incluirá un par de sus textos en tu publicación… como sé que te cae mal, y conociéndote, seguramente esto te enojará mucho y…
- me temo que estás equivocado – le interrumpí en medio de otro bostezo – y con lo que acabas de decir me queda claro que no me conoces…
- cómo??!! – exclamó – no te molesta?
- no – le dije – al contrario: creo que su participación le dará más diversidad al contenido de la revista…
- suena muy interesante lo que dice – se animó a decir Y después de escucharme…
- ves como no me conoces? – me reí de K – ni por asomo…
- bueno, entonces dale una coreeción de estilo a los textos e incorpóralos – dijo K a manera de venganza mientras me entregaba el par de folios… 


Por otro lado, K se jactaba de tener dones ocultistas como poder “leer” el aura de las personas, lo que le permitía saber cuáles eran las reacciones que provocaba en los demás cuando “les decía sus cosas, o les mentía o trataba de manipularlos”, lo que nos llevó a darnos algunos choques esotéricos sin decirnos palabra alguna…

Y ya entrados en gastos con eso de sus confesiones, K hacía muy seguido una que me ponía telúrico: alardeaba de no haber leído un sólo libro desde hacía más de 40 años…

3.
Una nublada mañana llegó hasta mi escritorio, me saludó mientras solicitaba no sé-qué-informe y tomó el libro de Rafael Bernal que yo había decidido releer: El complot mongol*, simuló hojearlo (después comprendí por qué me había dado esa impresión), lo regresó a su sitio sin decir nada y se fue a su oficina…

4.
En alguna ocasión estábamos la indefinible R, el soluble E y yo en la oficina de K…

No recuerdo el motivo, pero R sacó a la plática un libro que yo le había prestado hacía unas semanas y que según ella afirmaba estaba por terminar… y sin más me hizo algunos comentarios sobre la trama, cosa que provocó en E su sonrisa estúpida cuando de hablar sobre cultura se trata, pero en K, contrario a sus otros jactanciosos momentos, le hizo permanecer en silencio…

Y aquello también me llamó la atención…

5.
Fue una posterior conversación con R, también frente a K, que él se descaró en eso de sus silencios ante temas literarios…

R me preguntó, reconociendo su extrañeza, sobre por qué tenía sobre mi escritorio un libro de John Katzenbach…

- me gusta como escribe – tuve que confesar – después de haber leído “El psicoanalista” me quedé enganchado con su estilo literario…
- pero a ti no te gusta ese tipo de escritores – señaló – o al menos es la impresión que tenía de ti…
- no mucho – acepté - pero desde que editorial Anagrama vende sus libros a inalcanzable precio de oro, he dejado de comprarlos… lo que me ha llevado a diversificar mis consumos literarios si es que quiero seguir leyendo…
- pero a ti no te gustaban esos libros – recalcó R…
- depende: después de renegar de Anagrama descubrí el gusto por la novela negra – aclararé – y si bien los libros de John Katzenbach no son precisamente de ese género, sí retoma algunos recursos literarios que lo alejan de ser un vulgar creador de best sellers…
- de qué trata “El psicoanalista”? – preguntó R interesada…
- mejor te lo presto – ofrecí – porque si en este momento te lo explico, nuestro jefe se va a quedar dormido…

K sonrió y sin que nadie se le pidiera, comenzó su ridícula explicación…

- es que a mi no me gusta leer – se jactó por millonésima vez, y señalándonos a R y a mi dijo - yo leo a través de ustedes…
- cómo es eso? – preguntó intrigada R mientras se jalaba los bordes de su vestido por centésima vez para cubrirse las piernas…
- sí, a mi no me gusta leer: tengo más de 40 años de no abrir un libro… prácticamente el último que cogí fue uno que consulté para hacer mi tesis de licenciatura…
- y entonces? –siguió la cuestionadora R…
- pues yo leo a través de ustedes, porque cuando hablan de literatura los escucho y con eso ya sé de que tratan sus libros… me los memorizo y cuando es necesario, ya sea en alguna reunión familiar, en un evento social o para impresionar al jefe suelto algún comentario de los que me hicieron antes – y agregó con orgullo - y así me hago pasar como una persona culta…
- lo más irónico es que no solemos conversar mucho sobre libros frente a ti – me burlé de su técnica - así que no creo que tengas mucho qué decir acerca del tema…
- sí, pero tampoco es que yo necesite hablar muy seguido de libros – se defendió – con lo que les escuche de vez en cuando es suficiente…
- muy bien R – me dirigí hacia ella en tono burlón - la próxima vez que quieras conversar sobre literatura, te invito a tomar un café y podremos hacerlo sin que nos roben nuestras leídas…
- es una táctica que he usado desde siempre – dijo K ignorándome y ante el silencio de R – me ha dado buenos resultados…

Rafael Bernal               John Katzenbach

- y por qué no te gusta la lectura? – lo cuestioné agregando con ironía – leer no duele…
- nunca me ha llamado la atención: leí lo que me correspondía en la universidad… lo demás ya es asunto de gente como ustedes – comentó al tiempo que nos señalaba…
- pues a partir de ahora deja de confiarte – le advertí – al menos desconfía de mí: te dejaré con la duda de si lo que explique sobre un libro es cierto o si lo estaré inventado… por ejemplo, qué tal si digo que la novela “Cien años de soledad” trata sobre una monja voyeur…
- nunca me ha fallado – presumió K tratando de alejarse de la desconocida (para él) temática del libro de Gabriel García Márquez – además de que es una tradición familiar robarse las lecturas…
- cómo? – exclamó R sorprendida…
- sí, mi hija hace lo mismo – presumió mientras se ponía de pie, se quitaba el saco, lo colocaba sobre el perchero y regresaba a su sillón: su eterno tic – y le ha servido para impresionar a uno que otro galán cuando es necesario…
- es una tradición en tu familia robarse “las lecturas” de los demás? – le pregunté provocando que R abriera los exageradamente los ojos ante lo que yo mismo reconocí era un comentario agresivo…
- funciona – repitió K con incomodidad mientras alisaba su corbata…
- puede ser… – dije tratando de suavizar la situación…
- tengo que ir al área administrativa a dejar unos documentos – pretextó de pronto R al tiempo que se ponía de pie, restiraba obsesivamente su vestido para cubrirse las piernas y desaparecía…

Una vez que nos quedamos solos, K y yo intercambiamos miradas en silencio: la de él asumiendo de nuevo la del jefe… la mía, como siempre, la del eterno cínico…

- siempre hay situaciones peores que no leer – soltó con un tono que no supe identificar si era de justificación o de vulgar reto…
- así es – respondí mientras me ponía de pie – como hacer promesas que no se piensan cumplir…

Volvimos a intercambiar duras miradas hasta que la de él se suavizó… solté una carcajada…

Le dije antes de salir de su oficina:

- me voy: ya casi es hora de comer y tengo mucho que leer…

* en mi opinión la mejor novela noir mexicana de todos los tiempos…

Peor que la ignorancia es disfrutar ser parte de ella


Siguen surgiendo señales de alerta sobre la ignorancia en la que se está hundiendo el pueblo mexicanito, ante su imperturbable inmovilidad (sic) en los mares del atraso histórico a nivel mundial y en la indignante felicidad que le provoca ser parte de ella… mientras que en otras partes del mundo existe gran preocupación por los niveles de educación y cultura de sus habitantes, cuyos gobiernos emprenden acciones reales para mejorarla, mientras en este país se busca incansablemente en convertir a sus habitantes en vulgares masas manipulables…

Mexiquito en seis ejemplos*…

1.
El primero: hace unas semanas se hizo público el “Informe de competencias profesionales en preuniversitarios y universitarios de Iberoamérica”, el cual fue realizado en su conjunto por la Universidad Iberoamericana y la Fundación Universia, entre otros (incluyó países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México y Perú), mismo que permitió determinar la calidad de las capacidades cognoscitivas y lingüísticas en la comunicación oral y escrita, el potencial de abstraer, analizar y sintetizar, el uso de un segundo idioma y el manejo de conceptos teóricos…

Los resultados son alarmantes pues al momento de otorgar una calificación, el Informe le da un contundente “Deficiente” a mexiquito…

Un aspecto gravísimo a destacar en el Informe, es la identificación de la relación que hay en la llamada “relación entre la formación de competencias profesionales que ofrecen las instituciones educativas de nivel superior y medio superior, y las necesidades de los sectores productivos y sociales a partir de la percepción de rectores, desarrolladores de planes de estudio, empleadores, profesores, alumnos y egresados”…

Lo anterior deja claro que el nivel educativo en las escuelas está siendo manipulado por los grandes consorcios, para contar con mexicanitos que se limiten a ser mera mano de obra calificada en sus explotadoras plantas productivas y bajo un régimen salarial miserable…

Librerías vacías en México

Pero qué tiene que ver esto con la imperturbable mediocridad del mexicanito?... todo: en el mismo Informe se señala que en materia de educación superior “el 72 por % de los egresados encuestados… se dijeron satisfechos con la formación recibida, mientras 17 por ciento se declararon insatisfechos… en tanto, la mitad de los empleadores… se dicen satisfechos con la formación de los egresados y 13 por ciento no están conformes”…

De acuerdo a los resultados se determinó que es por demás negativo someter la formación universitaria a las demandas del mercado, pues este obedece a factores económicos, deformando y reduciendo al máximo el aspecto educativo, y en consecuencia minimizando (y en ocasiones erradicando), valores y principios que deberían estar más comprometidos con la responsabilidad social, la conservación del medio ambiente, el comportamiento ético y el bienestar colectivo, entre otros...
  
2.
El segundo: la semana pasada la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) lanzó una indiscutible acusación al señalar que “la industria editorial no está suficientemente comprendida, ni por el Estado ni la sociedad civil”…

La CANIEM señaló “que a partir de 2010 simplemente el Estado considera que la rama editorial es tan poco importante que no forman parte de las cuentas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y desde esa fecha desaparecieron del mapa de las cifras nacionales”...

Ante este panorama apremian a realizar actividades que vinculen más a los editores de libros y revistas, y a su vez que éstos enlacen a toda la sociedad en el eslabón de la cadena productiva de la industria editorial y los comerciantes de libros...

Esto en mi opinión es una vergüenza ya que un llamado de este tipo es clara señal del verdadero estado que guarda el horizonte cultural nacional, el cual muchos han dejado de asociar con el nivel educativo, binomio que debe ir siempre a la par en las políticas de planeación del sector en mexiquito por parte del gobierno…

Sin embargo, la sociedad y el gobierno (a quienes los propios mexicanitos ponen en el poder gracias al manipulable e irreflexible ejercicio del voto electoral), lejos de atender las señales que mandan entidades como la CANIEM, obligan a la propia industria editorial (que debería incluir al sector de los creadores de libros: los propios escritores), a enfrentarse a una mayor escasez de lectores y a las propias políticas gubernamentales, que tienden a ser cada año en términos de apoyos, incentivos y promoción, más desfavorables...

En este sentido, cuando la CANIEM señala que ante la falta de interés “del Estado mexicano en el gremio editorial, no sólo por la incidencia en el binomio de la educación y la cultura, que es lo que mueve a la mayor parte de los editores a hacer libros, arriesgar sus recursos, tiempo e intereses en favor de la lectura”, lo hace alertando lo que ya se señalaba al principio de este texto: la inmunda ignorancia en la que se está hundiendo el mexicanito, ante su apacible mediocridad, que es en su mayor parte responsabilidad de los gobernados de este país, los cuales obedientemente asumen el comportamiento inducido por los propios gobernantes para tener una sociedad sumisa en todos los sentidos…

Una terrible constante 

En qué otra patética nación, si no es sólo en ésta, se pueden generar declaraciones que hacen instituciones como “ProMéxico” (autodefinidos como Organismo del Gobierno Federal encargado de coordinar las estrategias dirigidas al fortalecimiento de la participación de México en la economía internacional), cuando señalan que “la industria editorial no es estratégica para el país”??…

Ante el inmenso tamaño de una estupidez como esta, la propia CANIEM señaló que la industria editorial mexicanita patéticamente “aporta 0.7% del PIB, cuando en países como España representa 5.5 de su PIB”, sin embargo, señalan los optimistas, durante 2012 se vendieron más de 135 mil títulos, con un total 142 millones de libros vendidos, que equivale a un monto equivalente a 10 mil millones de pesos... y agregan alentadores que en mexiquito se incrementaron las ventas en 2.7% en contraste con el periodo anterior y se generaron más de 8 mil empleos…

3.
El tercero: releyendo hace poco el extraordinario ensayo de Gabriel Zaid titulado “La lectura como fracaso del sistema educativo”, recordé que el autor dice que en “53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18” tan sólo en la capital del país…

En cifras actualizadas esto equivale a que hay 1.4 librerías por cada 100,000 habitantes… o dicho de una manera más alarmante: existen 1,441 librerías en todo el país para “atender a 112 millones de personas…

Lo peor: al aterrizar los datos para cada 100,000 de esos, tenemos que estados como Chipas y Puebla tienen 0.5 librerías para atenderlos, Aguascalientes posee 2.9 y el Distrito Federal cuenta con 5.6… estas cifras se pueden comparar ridículamente con lo que sucede en otras partes del mundo, como es el caso de una pequeña ciudad llamada Urueña (ubicada en el municipio de Valladolid, en España), la cual tiene únicamente 240 habitantes, pero cuenta con 11 librerías para atenderles…

4.
El cuarto: el escritor jalisciense Luis Felipe Lomelí publicó este año un ensayo titulado “¿Por qué no leen los que no leen?” e intentó en ese texto la descomunal tarea de tratar de responder a tan sencilla pregunta, llegando a la siguiente conclusión: “porque, aunque todos dicen que es bueno leer, parece inútil”… pero en realidad es infructífero?... vale más la pena, en este contexto, ver la televisión porque ésta vulgarmente facilita la evasión de una realidad que la propia constitución política nos da derecho a exigir que cambie en nuestro beneficio?

Veamos… si nos atenemos a la “teoría del borrego”, entonces los mexicanitos no leen porque sus gobernantes así lo ordenan:

- Recordemos que Vicente Fox Quesada, expresidente de México, afirmó que “la gente que no lee es más feliz”…

- Enrique Peña Nieto, el insulso actual presidente de mexiquito, siendo candidato a la presidencia, no pudo mencionar tres títulos de libros que hayan sido importantes en su vida…

- Por si fuera poco los diputados de las tres principales fuerzas políticas del país: el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, no supieron nombrar los tres libros que los hayan marcado…

Como escribió Andrea Mireille, a mediados de este año, en otro ensayo titulado "México padece por los efectos de no leer”, en el que señala que “una sociedad no informada, no lectora, es fácilmente manipulable”… y ello significa que entonces todos los mexicanitos semos felices por ser ignorantes, pues un pueblo analfabeta es controlable por sus corruptos y mentirosos gobernantes, pero a su vez esos dirigentes mexicanitos, rebozando ignorancia, también son manipulados por el gobierno yanqui y por todo aquel capital extranjero que ve en estas miserables tierras la oportunidad para el saqueo, al sumisión y el enriquecimiento ilícito…

Escasos lectores

5.
El quinto: bien vale la pena citar un fragmento de una nota periodística** que refleja los aspectos que son de verdadera importancia en la vida de los mexicanitos, tanto de los gobernados como de los gobernantes, y que responde a cualquier cuestionamiento que el más culto intelectual pretenda responder en eso de por qué este país está plagado de ignorantes:

“La Comisión Federal de Telecomunicaciones citó al gobierno de la ciudad fronteriza así como a altos funcionarios de telecomunicaciones a las 22:00 horas del centro de la república, en el Hotel Camino Real de Tijuana, para realizar la ceremonia simbólica para bajar el switch y provocar el apagón analógico.

Sin embargo, el hecho provocó varias protestas y hasta trámites de amparos*** por parte de varios tijuanenses, ya que aseguran que no todos los habitantes recibieron el equipo necesario para realizar la transición.

El diputado federal del Partido Verde Ecologista, David Pérez Tejada Padilla, señaló que muchas familias de escasos recursos serán afectadas con la transición a la era digital, pues estarán incomunicadas porque carecen de televisores de alta definición y de recursos para comprarlos”...

6.
El sexto (y gracias a Dios el último): es momento de regocijarnos con una noticia que por su contenido debería dejarnos helados, pero que de acuerdo al comportamiento de esta raza, a muchos les dará gusto, y lo que es peor, a la mayoría les será indiferente…

Textualmente así apareció publicada este 30 de septiembre:

“El presidente Enrique Peña Nieto propuso un recorte de casi 4 mil millones de pesos al gasto de cultura para 2014, que representa una caída drástica de 23.84 por ciento respecto del presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados para ese año, y que afectará principalmente al Instituto Nacional de Bellas Artes, a la producción cinematográfica, las ciudades patrimonio de la humanidad, así como las librerías de Educal y al Centro Cultural y Turístico de Tijuana”...

Esto equivale, en cuentas alegres, a una reducción del 25% del presupuesto original…

Así o más insultante el futuro educativo y cultural de este país?


* toda la información citada en este texto está disponible en internet, el problema para los mexicanitos es que para conocerla, es necesario leer… 

** los errores ortográficos son de origen del propio periodista que la redactó…
  
*** Trivia: en qué país del universo la gente se ampara (entendiéndose esta figura jurídica como  “un medio procesal constitucional del ordenamiento jurídico mexicano que tiene por objeto específico hacer reales, eficaces y prácticos los derechos humanos establecidos en la Constitución”), porque le inhiben el derecho a ver la televisión?... sólo en mexiquito: así de vacía, insulsa y sin sentido es la vida de los mexicanitos… y sin embargo: a nadie se le ha ocurrido ampararse contra la miseria, la podredumbre y la ignorancia en la que los tienen hundidos sus gobernantes desde hace décadas?

Es lo malo de los libros (7)

20.
Sí, ya se dijo que a LL le gusta leer, que tiene excelentes y variados gustos literarios, que regala libros (y también los presta), que cuenta con una interesante conversación en la que combina sabiamente lo que ha leído con todas las experiencias adquiridas en los países que ha visitado en los rincones más disímbolos del planeta… y que por si fuera poco posee una personalidad que deja siempre a casi todos con ganas de más por aquello de que “hipnotiza con sus palabras”…

Pero tiene más virtudes que esconde perfectamente y por lo mismo escasas personas le conocen: también escribe… y se le da muy bien…

LL nunca da un paso si no sabe qué tanto podrá controlar una situación en términos de salir airosa… y eso se nota hasta en la adquisición de libros pues en alguna ocasión sufrió un poco para regalar uno… y tuvo la suerte de salir airosa de las ganas que tenía de regocijarle el alma a una persona que le gusta leer…

Y sin embargo para un gran consumidor de libros repetir aquella experiencia podría resultarle desgastante, de aquí que LL prefiera mejor pedir una lista para hacer sentir que al recibirle se es de los pocos afortunados en eso de sus grandes detalles…

Pero aquí el asunto interesante es decir que LL escribe, y lo hace de una manera tan fluida, que incluso ya tiene en su haber un premio que ella ha tratado de ocultar celosamente… y aunque argumente lo que quiera en contra de ese galardón, al final de cuentas es un texto premiado por un sinfín de motivos… pero sobre aquellos que no sea el de la virtud de la palabra, no hablaré aquí…

LL escribe… un ejemplo de ello?

Está la historia sobre un libro… vamos a suponer que todo comenzó con una idea… y digo presumamos porque a veces el inicio “de las cosas” siempre tiene un origen en ocasiones impreciso… y esa idea comenzó cuando decidió regalar un–en-un-principio-incierto libro… así que fue a la librería, vivió una historia particular en eso de conseguirlo y finalmente lo obtuvo con el extraño nombre de Låt den rätte komma in, la afamada novela de ese John con los apellidos impronunciables de Ajvide Lindqvist: ese extraño caso de literatura de terror sueca…

Y es que eso de la extraña manera en que lo consiguió fue lo que dio pie a que yo conociera otra de las tantas virtudes que ella posee…

Así que de acuerdo a su propio testimonio narrativo, ella tenía ya el libro pero le faltaba una dedicatoria, la cual se convirtió en algo cercano a un poema, pero faltaba la historia detrás de… y curiosamente, quizá por una extensión de esa inspiración poética de la inscripción, se decidió a plasmarla en un texto más o menos largo… pero eso sucedió una vez que hice labor de convencimiento y hasta que tras varios días finalmente conseguí que LL la escribiera…


Sería injusto decir que fue el único texto que LL escribió para regalar, porque hay otros igual de extensos que también fueron creados para disfrutarles… o al menos en los últimos 6 años su palabra escrita tuvo siempre a una razón: que alguien los conociera…

Obviamente que con ella las cosas nunca funcionaran de manera tradicional… jamás… no sólo en lo que a ella se le ofrezca y que esotéricamente todo mundo se desvive por darle, sino en lo que también entrega selectivamente al universo que la rodea, que en eso igualmente hay razones justificadas…

Es quizá esta elección la que cualquier persona podría usar como “razón” para un hipotético entendimiento de por qué ella tarda tanto en volver a escribir… pero pensar así es tratar de resumir con cínica simpleza que todos los sentimientos que puede padecer un ser humano son los que van desde la letra A y hasta la B…

Incluso no faltaría el burlón que afirme que ella ya no quiere “regalarle” más de su inspiración al afortunado (si alguien se llegara a enterar que LL escribe… o peor: por escribir podría dar pie a inventar falsas teorías tremendamente complicadas)… pero acá debemos recordar que un “burlón” suele estar emparentado con “los payasos” y que a estos se les toma muy poco en serio…

Ah, creo me olvidaba especificar algo: me he referido todo el tiempo solamente a sus textos, pero por si no he sido claro entonces considero prudente aclarar que si se trata de escribir, LL escribe a diario frases o pequeños párrafos, lo que en su momento hace que su creatividad literaria se convierta en necesaria… pero incluso en este aspecto ella puede darse el transformador lujo de que sólo entregue monosílabos, importándole una soberana fumada si con eso fuera suficiente…

Pero regresando al tema: qué tienen de especial los textos de LL?

Una impresionante cadencia: ya sea en 5 palabras de cualquiera de sus dedicatorias en la página de un libro o las redondas historias que puede plasmar cuando se lo propone… ya sea en varias cuartillas o en su cotidianas breves líneas, ella da una pista de todo lo que guarda en su enigmático universo…

Cualquiera que pudiera tener la suerte de poder leerla seguramente quedaría sorprendido no sólo por su creatividad, sino quedaría atrapado por esa particular manera que tiene la óptica con la que ve la vida… porque ella a va y viene… sube y baja… ve, escucha y vive… lo que en su conjunto permitiría definirla como una mujer que tiene lo que a mucho(a)s neo-escritores les falta en la actualidad: inspiración…

Una pequeña muestra?... muy sencillo, supongamos que existe algún favorecido que tuviera la oportunidad de conversar con LL por espacio de media hora… con toda seguridad el afortunado en algún momento podría quedar algo así como suspendido en el tiempo, mientras observa su mirada y se preguntará: “y que estará pensado en este momento ella de todo lo que estoy diciendo?”...

Pero dejando de lado esta impresión debemos regresar al pequeño gran detalle, uno de los tantos que caracterizan a LL, de que hace lo que quiere y cuando quiere, si es que finalmente desea hacerlo… lo que significa que escribirá cuando simplemente a ella se le antoje, porque en eso de las ganas para hacer o deshacer cualquier cosa ella es inamovible… pero creo que seguiré presumiendo: si me lo propongo podré convencerla de que escriba más seguido…

Es lo malo de los libros (4)


14.
Habíamos ido a tomarnos unos tragos a un bar, o un antro, o un cabaret… o cómo se le puede llamar (sin que genere rechazo), a un lugar donde venden bebidas alcohólicas, las meseras atienden ligeras de ropa y el espectáculo consiste en ver mujeres a quienes alguien les dijo que sabían bailar, lucen vestidos prácticamente grabados a su cuerpo y cantan con voz de dudosa calidad?

El caso es que en uno de esos sitios estaba yo hace unos años (sin realmente tener una razón para hacerlo porque nunca fue ese mi estilo de divertirme), bebiendo unos tragos en compañía del que se supone era el jefe de toda el área, custodiado a su vez por otros dos de sus subjefes…

Yo disfrutaba despacio una cuba… y aclaro eso de la lentitud porque el jefazo tenía fama de cuestionar de no muy buena manera a su subalternos cuando los tragos le estropeaban su ya de por sí confundida cabeza, así que asumí algo así como una actitud preventiva desde el principio… pero habían pasado las horas (era ya de madrugada) y él no intentaba nada que no fuera verme hacia los ojos cuando pensaba que estaba distraído, alternando su mirada hacia el paquete de tres libros nuevos que yo había comprado ese día a la hora de la comida y que coloqué cerca de mí para que no se me olvidaran…

Al parecer los textos eran lo que más le llamaba la atención, aunque del único que el jefazo podía ver algo era del que estaba encima de todos, la portada de "Mother London" del escritor inglés Michael Moorcock…

En algún punto de la parranda, cuando se suponía que los comensales ya estaban lo suficientemente mareados por el alcohol, una especie de maestro de ceremonias hizo el anuncio del espectáculo “más esperado” por todos, a cargo de algo así como una reina de-no-sé-dónde y que aparte de aparecer enfundada en un vestido rojo entallado que resaltaba su atractiva figura (habrá de reconocerlo), cantaría no sé cuántas canciones a ritmo de toda la mezcolanza de géneros musicales que uno podría imaginarse…

Todo mundo aplaudió, miré de reojo mis textos (no fuera que algún mesero o mi propio jefe mágicamente los hiciera desaparecer), revisé la hora en mi reloj, bostecé y comencé a buscar en mi mente pretextos para retirarme mientras veía ocasionalmente el espectáculo, pero sin realmente ponerle atención…

La escotada estrella de la noche dio inicio con el canto y sus cadenciosos bailes, llamando la atención de todos mientras yo empezaba a sentirme incómodo por la desvelada hora a la que había llegado ya la parranda, sobre todo porque era un día entre semana y a la siguiente mañana tendría que llegar al trabajo a las 9 en punto con la resaca, sino por los tragos bebidos por lo menos cansado por el escaso descanso…

Entre esas cavilaciones ni cuenta me di cuando la atracción principal de la variedad terminó de hacer su decoroso intento de cantar, se despidió y desapareció tras una gruesa cortina color azul… yo tomé conciencia de ello cuando los exagerados aplausos de mis vecinos y el repetitivo grito de “otra” me regresaron a la realidad…

Menos de 5 minutos después la guapa mujer vestida de rojo regresó, tomó el micrófono y comenzó a cantar un bolero con exagerada sensualidad y extrañamente dio inicio a un lento acercamiento a nuestra mesa…


La mujer terminó la pieza, hizo una extraña señal al disc-jockey y este puso la pista de una balada aún más sensual, al tiempo que ella se encaminó directamente hacia donde yo estaba sentado, se acomodó en la silla que había dejado vacía uno de los subjefes por ir al mingitorio, siguió entonando el tema pero ahora directamente en mi oído y a manera de susurro…

Toda la concurrencia aplaudía y chiflaba a rabiar, aunque también algunos me recordaban mi origen materno…

Lo demás sucedió así: durante el pasaje instrumental de la canción ella se acercó y me dio un exageradamente (en mi opinión) largo beso en los labios… al alejar un poco su rostro del mío volteó de reojo hacia la mesa, supongo que en búsqueda de una botella con bebida fina que manifestara la existencia de dinero que gastar, pero antes se encontró con mi tres libros, sonrió, me miró de nuevo, regresó su vista hacia los libros, me besó otra vez aunque ahora apenas y rozó mis labios, se levantó, cantó las últimas estrofas y se alejó rumbo a su camerino (supongo), en medio del rabioso aplauso de los asistentes…

Busqué mi cartera mientras nuestro compañero ocupaba de nuevo su silla, saqué unos billetes, los puse sobre la mesa y avisé a todos que me iba…

- y eso? - preguntó el jefazo…
- estoy muy cansado – le dije…
- qué no estás a gusto? – preguntó uno de los subjefes al tiempo que recargaba retadoramente sus brazos sobre mi libros…
- sí, pero también ya estoy cansado - repetí…
- pero si estamos tomando tranquilos – señaló el jefazo con una frase que siempre he calificado de incoherente cuando se está a media borrachera…
- claro, estamos muy contentos – le di la razón, porque efectivamente hasta ese momento todo había transcurrido con tranquilidad – pero ya tomé lo suficiente…
- te vas a cortar? – dijo en tono retador el otro de los subjefes…
- tampoco debo quedarme porque se te da la gana… o sí? – pregunté en el mismo plan desafiante…
- déjalo que se vaya – dijo el jefazo con una mueca que extrañamente no alcance a entender…
- te vas porque quieres – dijo el otro subjefe al tiempo que quitaba sus brazos de mi libros…
- estoy muy cansado – repetí, me puse de pie, con un movimiento de cabeza señalé los billetes que había dejado, tomé mis libros, solté un “nos vemos mañana” y me dirigí a la salida… pero antes de conseguir la escapatoria escuché a mis espaldas un “maricón” lleno de desprecio…

Una vez en la calle un taxi que estaba estacionado a las puertas del antro me ofreció sus servicios, pero desconfiado lo rechacé… caminé un par de calles hacia la izquierda hasta llegar a una gran avenida y en menos de 5 minutos tomé un libre, me acomodé en el asiento trasero, informé el destino, puse mis libros sobre el asiento y decidí que no pensaba establecer conversación alguna con el chófer… pero él tenía otro plan: tras unos 5 minutos de trayecto interrumpió mi silencio…

- no se complique la vida, joven: todas las mujeres son iguales – supongo que soltó la frase tras ver a través de su espejo retrovisor mi rostro manifestando un no-sé-qué en mi estado de ánimo…
- el que todas las damas sean o no iguales es lo de menos – dije mientras recordaba el entallado y escotado vestido rojo de la hermosa cantante – el verdadero problema es que todos los borrachos siempre terminan haciendo los mismo…
- o sea que qué? – preguntó el taxista divertido…
- comportarse como viles pendejos – le respondí al tiempo que agarraba mis libros, los ponía sobre mis piernas y clavaba la mirada hacia la calle a través de la ventanilla… el taxista decidió imitar mi silencio…

15.
Definida como noveleta, “La Tumba” del escritor José Agustín, es un libro considerado un parte aguas dentro de la literatura mexicana…

Publicado en el año de 1964 el texto está catalogado como piedra angular de lo que después se conocería como Literatura de la onda, movimiento que se caracterizó no sólo por el desenfadado estilo de su autor, sino porque surge en un momento social en el que la censura, la hipocresía y la mojigatería formaban una especie de ley universal que condenaba a la juventud a un estado de marginación absoluta…

Así, tras una especie de parricidio intelectual contra su mentor Juan José Arreola, del cual él mismo se arrepentiría años después, José Agustín y “La Tumba” abren el camino para que Gustavo Sainz y Parménides García Saldaña publiquen también legendarios textos que terminaron por impulsar en definitiva esta revolución cultural…

Por ello todo aquel que se precie de ser un buen cazador de libros sabe que contar con un ejemplar de la “La Tumba” correspondiente a la edición publicada por ese extraño caso que fue la Editorial Novaro en las letras mexicanas (por aquello de atreverse a inaugurar un concepto tan ambiguo como la mal llamada literatura juvenil), tiene en sus mano una verdadera joya…

Pero José Agustín cuenta con más libros, algunos muchos mejores en términos literarios que “La Tumba”, pues conforme pasaron los años consolidó un estilo narrativo que finalmente le llevó a ocupar un lugar fundamental dentro de la literatura mexicana, con textos como De perfil, Cerca del fuego, Dos horas de sol, La Contracultura en México y muchos más, incursionando a su vez en los más variados ámbitos culturales como el cine, la música, la televisión y el ensayo...

De lo anteriormente escrito se podrá concluir que conozco a la perfección su obra literaria, la cual tuve oportunidad de leer completa e incluso establecer una cierta comunicación con él, que si bien no puedo presumir de amistad, sí puedo confesar que me permitió pasar algunos ratos agradables con su compañía…

Hasta que…

Por alguna razón mi amigo I, a quien conozco desde hace muchos años, un día se despertó y decidió que iba a vender parte de su muy envidiada colección de libros… y tuvo el buen tino de considerarme dentro de los primeros a quienes avisó para que escogiera con calma los textos que yo quisiera…

Aquella tarde que llegué a casa de I y negocié el precio del paquete de libros que decidí adquirir, entre los que se encontraba un ejemplar un poco desgastado de la primera edición de “La Tumba”, compramos además unas cervezas, las cervezas se transformaron en una botella de ron y todo terminó en que al regresar a mi casa dejé olvidados los textos seleccionados y que diligente le pagué…


Un par de días después le llamé por teléfono a I para recordarle que aún tenía “mis ahora” ya libros, los cuales acordamos me entregaría precisamente esa tarde en Ciudad Universitaria, durante un evento por el aniversario de la publicación de la novela De perfil en el que estaría presente el propio José Agustín…

Como buen caballero que antes era I, llegó puntual a nuestra cita (una media hora antes de la tertulia)… yo también lo hice en compañía de mi amiga E, a quien me había encontrado en el metro… me entregó mis preciadas adquisiciones y los tres procedimos a entrar al atiborrado auditorio que esperaba con ansia al legendario escritor… 

Una vez terminada su presentación y las de los demás expositores, se procedió a establecer un orden para que aquellos que llevaban algunos ejemplares de sus libros, pudieran acercarse a José Agustín para cruzar un par de palabras con él y sacarle de paso el famoso autógrafo en alguna de las páginas… o hasta la foto…

Yo me entretuve platicando con varias amistades con las que coincidí, haciendo tiempo a propósito para que el respetable público fuera desalojando el auditorio y poder acercarme a saludar a José Agustín con calma, cosa que conseguí más o menos una hora después…

Una vez que me acerqué al estrado donde se encontraba el escritor, y tras saludarnos diplomáticamente intercambiamos algunos comentarios, hicimos algunas bromas y en ese momento recordé que llevaba en entre mis libros un ejemplar de “La Tumba”, así que me dispuse a sacarlo para que me plasmara una dedicatoria, pero al entregárselo y pedirle pusiera su rúbrica sus ojos brillaron por la sorpresa…

- lo tienes!!! – exclamó José Agustín…
- pues sí – dije tratando de sonar modesto…
- esta edición ya no existe – afirmó…
- creo que ya no – coincidí…
- regálamelo – dijo afianzándolo con fuerza entre sus manos…
- cómo crees? – protesté…
- es que ni si quiera yo me quedé con un ejemplar de estos – trató de justificarse el escritor y agregó - véndemelo…
- mejor ponme una dedicatoria en la primera página – pedí tratando de cambiar el tema…

José Agustín clavó su mirada en la mía y supongo que en mis ojos vio la determinación de no deshacerme de tan preciado ejemplar, así que educadamente me lo regresó…

- no creo que sea conveniente que deprecies el valor de este libro con un garabato – dijo el escritor con cierta acritud – mejor conserva íntegra esta edición…

Recibí el libro al tiempo que I y E se pararon a mi lado en el momento en que José Agustín y yo cruzamos miradas en silencio… ellos saludaron al escritor y este les regresó la atención con su jovial sonrisa… E le entregó un ejemplar de su novela “De perfil”, le pidió se lo dedicará y este lo hizo con su amabilidad de siempre… finalmente nos despedimos entre todos con un apretón de manos…

La siguiente y última vez que vi a José Agustín en público fue en una tertulia literaria donde compartía pódium con Vicente Leñero, Elena Poniatowska y mi aún amigo carlos martínez Rentería… llegué acompañado de mi hija que en aquel entonces tenía 5 años y contrario a lo que yo solía hacer, esa vez no me acerqué a saludar a ninguno de los ponentes… 

El lugar estaba repleto y mi hija insistía en ir a corretear por ahí, así que le dije que se fijara muy bien en donde me iba yo a quedar esperándola para que fuera y viniera sin miedo… volteó hacia todos lados, ubicó que estaba yo parado en la única puerta que tenía el pequeño auditorio para salir y entrar y desapareció… a los 5 minutos regresó a confirmar que yo siguiera ahí y se fue… a los 10 minutos hizo lo mismo: me vio y se alejó… y la próxima vez que la vi fue jugueteando con la pequeña pelota de hule con la que había llegado, detrás de José Agustín, en el momento en que daba inicio a su charla…