Quienes me conocen personalmente lo saben…
no recuerdo si ya lo mencioné en algún texto en alguno de los dos blogs, pero en
algún momento de mi vida viví en Los Ángeles, California… concretamente en el
legendario y temido East L.A., y más en específico en la 41st, localizada en ese terrorífico barrio habitado por mujeres de color hermosas y plagado de negros violentos, amantes de los tiroteos que también resultaban abnegados vendedores de drogas y adictos al fisicoculturismo que practicaban en plena acera…
Nadie me creía cuando les decía que era
mexicano: “cómo, si el color de tu piel es blanca?”, decían los curiosamente negros
racistas… pero el asunto no es ese, sino que con este texto me declaro de los afortunados
que pudo comprar un buen lote de discos en Tower Records días antes de
regresarme a méxico para poder inscribirme a la universidad…
Fue un sábado por la mañana en que en
compañía de una novia de aquel entonces y un par de amigos, nos dirigimos en su auto a la tienda de Tower Records,
concretamente a la más famosa sucursal de esa cadena en todo el planeta, localizada en Sunset
Boulevard, en el llamado West Hollywood…
Aún recuerdo que la hermosa empleada de la
tienda a la que le entregué mi preciada selección tras pasar más de dos horas
recorriendo sus anaqueles, me soltó en lo que para mí fue una frase cargada no
de sensualidad, sino de abierta sexualidad:
- very nice choice…
Más yo iba acompañado y decidí optar por la
discreción…
Años después, el 20 de agosto del año 2006
,Tower Records se declaró en bancarrota… por aquella época mi gran amigo y extraordinario
crítico de música David Cortes era director de la revista Pulse!, editada por
Tower Records México, y a él también le tocó primero la desaparición de la revista y
después la liquidación de todas las sucursales de las tiendas…
Vaya ejercicio de melancolía, si gustan, pero
no por ello dejo de sentirme afortunado de haber sido cliente de Tower Records
en Sunset Boulevard…
Enrique Blanc es un escritor, productor, conferencista, musicólogo, guionista, periodista y locutor de radio mexicano, aunque por desgracia sus actividades culturales no las practique necesariamente en ese orden pues si bien su faceta literaria no es muy prolífica, su creatividad y estilo tan personal de diseccionar la realidad es por demás auténtica…
Nació en el Distrito federal un 1961, aunque su vida transcurre en un ir y venir entre Jalisco y California… para este escritor su gran pasión es la música, de ahí que él mismo se defina como “periodista musical” y enfoque sus inquietudes a la publicación de textos en los más variados medios, lo que le permitió entre otras cosas concretizar textos como “Conversaciones con Molotov y De mis pasos” y “Conversaciones con Julieta Venegas”...
Más la literatura siempre lo llama y termina convenciéndolo de que deleitarnos con libros como “No todos los ángeles caen del cielo” y “Así como de Cicatrices del bolero”, junto con su más reciente publicación: “Sudor añejo y sardina”…
Su desarrollo como escritor siempre ha ido de la mano de ese extraño caso que es Editorial Moho: propuesta editorial independiente creada por el también escritor Guillermo Fadanelli y por la coreógrafa Yolanda M. Guadarrama, proyecto que se ha mantenido más o menos con dignidad dentro del pálido y vergonzoso mundo de la literatura mexicana… fue fundado en 1995 como resultado de la necesidad de expandir la idea propositiva de la revista anti-cultural Moho, creada en el año de 1990…
Una de las primeras publicaciones de Editorial Moho fue precisamente la debutante propuesta con la que Enrique Blanc incursiona en la literatura: “No todos los ángeles caen del cielo” (1996), el cual puede considerarse un discreto parteaguas (por aquello de que fue aclamado por los conocedores, no por sus ventas), dentro de las letras mexicanas…
Enrique Blanc
Mal catalogado por Rogelio Villarreal como un texto influenciado por el estilo de Charles Bukowski (y en consecuencia por los aires rencorosos y maldicientes del propio Auguste Céline), dicho libro consigue renovar esa manera tan desesperanzada que tienen los mexicanos de vivir su destino a través de descriptivas y contundentes vivencias existencialistas…
Sin embargo, a lo largo de sus páginas el escritor no sólo nos arroja sin piedad en el rostro una realidad incuestionable, la miseria humana inmersa en sombrías y claustrofóbicas atmósferas, sino que además le da a sus personajes la oportunidad de rebelarse desesperadamente a su destino, consiguiendo cada protagonista diferentes vías de escape a sus infiernos personales, convirtiéndolos ocasionalmente en entrañables antihéroes…
“No todos los ángeles caen del cielo: cuentos para migrantes” (nombre completo del libro*), llamó la atención gratamente en un momento en el que en México la propuesta cultural en materia de cine, pintura, música, escultura y literatura estaba sobresaturada en su mayor parte de basura…
Pese a esta inquietante propuesta que el mismo escritor define como “experimental”, este texto y los subsiguientes libros no están plagados de un pesimismo al que pudiera acusársele de asfixiante… en todos siempre se vislumbra otro modo de vida como opción ante la desesperada búsqueda de una puerta que al abrirla no necesariamente será la entrada a un mundo necesariamente mejor, pero sí diferente…
Esa lucha existencial por sobrevivir a diario sufre interesantes mutaciones en la prosa de Enrique Blanc, por lo que en su siguiente y casi simultáneo libro “Así como de Cicatrices del bolero” (también de 1996), si bien permanece el desencanto en esta ocasión este no anida exclusivamente en los barrios bajos ni en las diferentes expresiones que suele tener la miseria humana, transitando así del encanto urbano a la marginación a través de ese sueño libertario-musical, ahora ya rentablemente domesticado por la mass-media, llamado “rock”…
16 años después Enrique Blanc nos asombra de nuevo con otro libro de textos cortos titulado “Sudor añejo y sardina” (2012), en el que fiel a la evolución de su estilo narrativo y manteniéndose en su papel de agudo observador de la realidad, da un giro radical y nos ofrece otro grupo de personajes desencantados inmersos en tramas existencialmente oscuras, pero sin el valor para tomar decisiones radicales para dejar atrás la incertidumbre que proporciona vivir con un pie en la entrada del infierno…
Es de destacar que en este nuevo libro, y al igual que en el despiadado “No todos los ángeles caen del cielo”, el autor se da siempre un espacio para “contarnos” las andanzas de un fracasado de origen mexicano y sus andanzas en Los Ángeles, California, quien siempre en la búsqueda de mejores oportunidades de vida, al igual que millones durante ya una interminable cantidad de años, termina siendo víctima de su propia mediocridad…
Quizá alguien se preguntará: si los protagonistas de la obra de Enrique Blanc son tan miserables y siempre están por la lucha diaria para alcanzar la sobrevivencia, por qué habría el lector de torturarse el alma con la leída de tan opresivos panoramas?... una respuesta rápida sería porque gracias a los abundantes y a su vez precisos recursos literarios del autor, todo ese infortunio no logra incomodara quien lo lee… pero si se tratar de dar una respuesta profunda, entonces sólo quedaría argumentar a su favor que gracias a su libros, y si se compara uno con los personajes, el lector debe reconocer que nuestra vida personal tiene mucho de placentera y nada de desafortunada…
Y por si fuera necesario, cabe hacer la siguiente aclaración: las historias y los personajes plasmados en las obras de este interesantísimo escritor no son deprimentes, en realidad son agresivas, violentas como la propia naturaleza humana…
Si bien es cierto que en este texto me he referido exclusivamente a la faceta literaria de Enrique Blanc, la cual comprende sus tres libros de relatos, en realidad la lectura de sus escritos periodísticos o de cualquiera de otra de sus obras, como es el caso de su libro “Flashback: La aventura del periodismo musical”, suelen ser por demás disfrutables…
* Gracias a este texto descubrí la música del excelente grupo Aztlan Underground, a cuyos integrantes curiosamente, y por esos caprichos del destino, tuve oportunidad de conocer y establecer una interesante amistad llena de profundas enseñanzas...
No puedo negar que el haber vivido en Los Ángeles marcó mi vida para siempre… y podría contar los motivos, enumerarlos y dar santo y seña de lo que “sí” y de lo que “no” también, pero me temo que no terminaría de enlistar…
Sin embargo, sí puedo hacer un pequeño resumen:
* Se supone que iba de viaje por una semana a la boda de un amigo y me quedé viviendo dos años allá,
* Vivía en el famoso East LA, uno de los barrios más peligros por su colindancia con el tristemente célebre Comptom,
* Mi vida cotidiana en el barrio, saliendo del trabajo, estaba rodeada por mal encarados y empistolados negros que no creían que un “güero de ocasionales ojos verdes” fuera mexicano,
* Frente a mi casa había un centro de venta de drogas (principalmente crack), cuyos dealerssiempre que eran arrestados daban paso a nuevas generaciones especializadas en el comercio,
* Me tomé varias cervezas en el temido y ensangrentado hasta las raíces “Echo Park” (hogar y polo de eterna disputa entre los Bloods y los Crips), ante la atónita mirada de pandilleros de diferentes bandos que no entendían mi valentía o mi ingenuidad,
* Me salvé varias veces de perder la vida por balas perdidas, pleitos callejeros e intoxicaciones por alimentos “made in usa”…
* Descubrí para bien o para mal, gente de origen salvadoreño, guatemalteco y mexicano que aún hace ocasional eco en mi memoria por ser unos verdaderos cabrones,
* Descubrí ese hilirante tesoro universal que combina música, cine, comicidad, drogas, irreverencia y mordaz crítica social, en el cínico dúo de músicos y actores Cheech and Chong,
Cheech and Chong
* Con el tiempo, y a partir de la convivencia con hombres y mujeres de lo más extraños (tanto de origen latino como yanki), descubrí que toda aquella persona que nunca haya visto una película o que no haya escuchado alguno de los discos de Cheech and Chong, jamás podrá jactarse de haber disfrutado su vida a plenitud,
* Me salvé varias veces de recibir mortales palizas por llevar atada a la cabeza un pedazo de tela color rojo (yo la usaba para paliar mis dolores de cabeza), porque algunos Crips pensaban que pertenecía a los Bloods,
* Conocí personas de origen salvadoreño, guatemalteco y mexicano por demás memorables a las que aún y con el paso de los años sigo extrañando,
* Fui y vine a conciertos de rock de grupos que en mi vida pensé podría ver viviendo en mexiquito… lo mejor que vi en mi vida: a un incomprendido Supertramp (por aquello de que en esa gira proponía que la salvación de la humanidad estaba en un comunismo mundial), a un Rush (en pleno apogeo progre-accesible) y a Foreigner en su “boom” melódico…
* Hice del whisky Jack Daniels y la cerveza Coors una moda, y durante largo tiempo estuve intoxicado por sustancias de origen extraterrestre… hasta descubrí que el físico-culturismo era más satisfactoriamente adictivo,
* Compre toneladas de discos después de cambiar radicalmente mis gustos musicales: empecé a combinarmi recalcitrante gusto por Pink Floyd y los excesos de Aerosmith con el glam de Ratt, el virtuosismo de Steve Morse y la bohemia etílica de John Cafferty…
* Perto también perdí la gran oportunidad de no asistir a los conciertos de dos de los mejores grupos de toda la historia: los ontarioenses Triumph y los neoyorquinos Blue Oyster Cult
* Tuve el honor de hacerme adicto visitante a la casa matriz de Tower Records, pero también de emprender extasiantes adictivas excursiones a las más disímbolas tiendas de discos,
* Y en consecuencia de todo lo anterior hice un gran descubrimiento: el rap… pero no el excesivamente sobre-producido hip-hop actual, no: descubrí el old school rap,
Las calles que vieron mi sombra en el East L.A.
* También durante algún tiempo adopté el “chicano life gang style” hasta que en una ocasión, viendo los orificios de balas en la barda de la casa de un amigo hechos unas horas antes, comprendí que debía regresar a méxiquito si no quería formar parte de las estadísticas de “desconocidos asesinados” que engrosan las interminables listas burocráticas de la policía de Los Ángeles,
* Uops, lo olvidaba: me dejó de paso la rara obsesión de identificar escenarios en algunas películas en donde reconocía lugares donde yo había estado, como la fábrica donde yo trabajé y en la que se esconde un novato Liam Neeson, alias Darkman, en el film “El rostro de la venganza” o el estacionamiento, detrás de un minisuper, de donde sale una camioneta con unos cínicos violadores dentro, en el film del aún galán Michael Douglas, “The star chamber”...
2.
Una vez en mexiquito entré a la universidad, terminé una licenciatura, obtuve mi primera tarjeta de crédito y comencé a pagar impuestos, sin embargo, el gusanito del rap siempre persistió en mis gustos musicales, y si bien no me declaro consumidor de discos de ese género, si presumo de tener una breve pero selectiva colección de grabaciones por demás propositivas…
Así, en mi audioteca cuento con una sección de discos donde habitan por igual Snoop Dogg, Dizze Rascal, N.W.A, Eminem, Arrested Development, Rapza, Ice Cube; Tha Alkaholiks, Bubba Sparkxxx, Ja Rule, The Sreets, 2 Live Crew y Tupac Shakur… de músicos latinos que desarrollan con impresionante calidad el género como Orishas, Cartel de Santa, Kinto Sol, Los Tetas, Hechos Contra El Decoro, Sociedad Café… pero también incluyo joyitas de “raperos” de origen mexicano que viven en U.S.A como Akwid, Jurassic 5, Delinquent Habits, Brownside, Aztlan Underground, Cypress Hill y en especial Kid Frost…
3.
Curiosamente con el reencuentro de los amigos una vez aterrizado en mexiquito, me enteré que algunos de ellos habían estado por la misma época que yo en Los Ángeles, así que con el tiempo las anécdotas después de más de treinta años de amistad surgen de forma natural, combinándose con un constante soundtrack de soul, el funk, el rcok y el reggae setentero, ocasional rap y los obligatorios oldies (ji ji ji, es que ellos son más viejos que yo y finalmente me contagiaron sus gustos… y el que con lobos anda, a matar aprende)…
Claro que en mexiquito he conocido a otras personas de origen yanqui, cínicos militantes del “chicano life gang style”, aunque de una manera existencial más recalcitrante y que también vivieron en Los Ángeles por los mismos años… amigos que aderezan las tertulias con anécdotas que bien hacen palidecer las mías, como aquél que suele compartirnos sus vivencias sobre su estancia en la llamada “Prisión Estatal de Folsom” (Johnny Cash dixit)… y siempre, por alguna razón el tema redunda en Arturo Molina Jr., mejor conocido como Kid Frost…
Kid Frost y su Ain't No Sunshine
4.
Kid Frost o Frost es el apodo del cantante de rap estadounidense (aunque de raíces mexicanas), Arturo Molina Jr., nacido un mayo de 1964 y quizá sea el rapero chicano más famoso por combinar hábilmente el español y el inglés en sus canciones, mezcladas con soul, el viejo rap sin dejar de lado la modernidad del hip-hop, pero incursionando en el gangsta y el propio g-funk cuando es necesario... pero quizá el secreto de su éxito es que sabe incluir líricas inteligentes cuando se requiere escupir la verdad, curiosas y hasta con un dejo folclórico para relajar la atribulada existencia chicana, pero también violentas cuando la presencia del enemigo lo amerita… y una entonación sexual en la voz que le ha caracterizado desde siempre en ciertas canciones desde su primer disco…
Tiene ya una (quizá) larga trayectoria con más de 12 discos grabados, y con temas que forman parte de la cultura popular de los chicanos de origen latino en Los Ángeles, o de aquellos que han llegado a esas (arrebatadas tierras hace siglos por los yanquis a los desde siempre pasivos mexicanitos), en búsqueda de una mejor calidad de vida…
Y entre esos temas con los que millones se han identificado destaca el reivindicativo tema “La Raza”, sencillo que se desprende de su considerado primer álbum “Hispanic Causing Panic” (grabado en 1990 para Virgin records), pero también “Lowrider” (renovada versión al clásico de la banda WAR), “East Side Rendezvous”, “Mexican Border” y “Last Days”… aunque es la canción "Ain't No Sunshine", de la película “American Me”, dirigida y protagonizada por Edward James Olmos en el año de 1992, la que lo hace ser conocido a nivel mundial…
5.
Kid Frost no es nada guapo pero no solo tiene gran mérito como cantante de rap, sino por haber sido de los primeros músicos en publicar los famosos discos sencillos de 12", pero también por grabar con grandes de la música como Rick James, Ice-T, Scoop, King T, Baby Bash, Jay Tee, Jayo Felony, Xzibit, B-Legit, Clika One, Jay Tee, Mellow Man Ace, Daz Dillinger, Baby Bash, Nino Brown, Don Cisco, Jay Tee Baby Bash, Mr. Sancho… con esa impresionante banda chicana llamada Tierra (muy recomendable el clásico a dúo I'm Still Here) y con Scoop De'Ville (su hijo, prestigiado productor y cómodamente instalado en el ya rebautizado rap: el hip-hop)… además ha incursionado como actor casi anónimo en películas de temática chicana o en videos de Snoop Dogg y B-Real (de los prestigiados Cypress Hill)…
Kid Frost, Frost o Arturo Molina Jr.
Y además es un respetado ejecutivo empresarial: fue nombrado en 2006 vice-presidente de la división musical de Goldmark Industries, jefe ejecutivo de la corporación Old West Entertainment y presidente de The X-Change Corporation desde 2011… y no por tener esos nombramientos ha dejado de grabar excelentes discos en donde no olvida sus raíces chicanas… pero, será esto cierto?
6.
Con un gran amigo (nacido en Puerto Rico, cronista de innumerables batallas en el violento “East L.A.”, sobreviviente a Compton, habitante simultáneo al igual que yo en Los Ángeles en cierto momento de nuestras vidas y residente cuasi-permanente en el estado de Morelos), él discutía al calor de unas cervezas que Kid Frost es considerado por algún sector de la chicanada “un traidor” por haberse “olvidado” precisamente de sus raíces latinas al dejar de incluir temas (o frases) en español en sus discos… aaahhh, lo olvidaba: también es criticado por ser un hombre rico y poderosamente influyente en la escena de la costa californiana del hip-hop actual…
Obviamente a él no le contradije en nada, quizá por una vil reverencia a lo que él aún es y a lo que yo fui, pero si se revisa la discografía de Kid Frost (incluyendo sus recientes discos), la esencia latina de Arturo Molina Jr. sigue ahí, no sólo en su forma de hablar ni por continuar con sus eternas referencias al viejo jazz adoptado por muchos músicos chicanos a partir de 1940 (yposteriormente el soul en los 60’s), sino también por sus colaboraciones en clara referencia a la sangre que circula por sus venas… y vayámonos a su reciente disco “All Oldies 2”, publicado en el recién dejado atrás 2012 para constatarlo…
Temas clásicos del soul como “I Aint Your Puppet” y “I goy my mind on you”, se convierten no sólo en nuevos himnos chicanos, sino que incluye participaciones de nóveles promesas del rap latino como Tino the Cochino y Big LA, revive a las viejas bandas que buscaron su lugar en el jazz con “I know you feeling”, aparece en la portada recargado en un old’mobile...
"En Mi Lowrider" - Kinto Sol y Frost
Y de paso participa en el tema (y el video) "En Mi Lowrider" de los ya citados Kinto Sol, de su emblemático y más reciente disco “Familia, Fe y Patria”, publicado en el 2012 con toda la iconografía chicana que cualquier latino necesita para sentir regodeada su alma por ambos artistas…
7.
Cambiar de estilo para mejorar la calidad musical de una producción es ser un traidor?... incursionar en ritmos más funkys para evolucionar como artista es darle la espalda a “algo”?... no incluir una sola frase en español en un disco es ser un traidor?... o será que al igual que a otro cantante de hip-hop, como es el caso de 50 Cent, a Kid Frost tampoco se le perdona que gracias a su música llena de calidad, a su exitosacarrera y una hábil administración, se hicieron millonarios?
Cualquiera que sea la respuesta, Arturo Molina Jr., mejor conocido como Kid Frost o Frost para los iniciados, sigue publicando discos de gran calidad y “All Oldies 2” no sólo lo constata, lo hace en realidad cualquiera de sus producciones discográficas que se escuche al azar…